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Inundaciones en Yapacaní causan pérdidas millonarias en el sector agrícola

Las lluvias extremas del 19 de marzo en el norte de Santa Cruz han inundado cultivos y colapsado caminos. ANAPO proyecta una caída de 400.000 toneladas en la cosecha de soya y pérdidas superiores a 200 millones de dólares.

Decenas de hectáreas de cultivos quedaron anegados en la región norte de Santa Cruz.
Decenas de hectáreas de cultivos quedaron anegados en la región norte de Santa Cruz. / Autor no disponible / Eco Rural

Inundaciones en Yapacaní causan pérdidas millonarias y daños en cultivos y rutas

La campaña de soya 2025-2026 sufrirá una caída de 400.000 toneladas. Las lluvias extremas del 19 de marzo anegaron decenas de hectáreas en el norte de Santa Cruz, afectando cultivos, colapsando caminos y comprometiendo la logística. La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO) proyecta pérdidas que superan los 200 millones de dólares.

Emergencia en el campo: caminos colapsados y producción paralizada

El agua inundó campos de arroz y dejó maquinaria agrícola inmovilizada en el barro. En la Faja Central, el puente sobre el río Víbora amenaza con derrumbarse, lo que aislaría a productores de leche. Los camiones quedan varados y se dificulta el abastecimiento de alimento para ganado y peces.

Impacto económico cuantificado

ANAPO reporta que 300.000 hectáreas presentan afectación y 30.000 son pérdida total. La producción estimada de soya caerá de 3 a 2,6 millones de toneladas. Abraham Nogales, presidente de ANAPO, señaló que la campaña sufrió primero sequía y luego lluvias intensas que afectaron al 60% de la producción nacional.

Antecedentes de una campaña climáticamente adversa

La campaña de verano estuvo marcada por eventos climáticos extremos. Una sequía inicial fue seguida por precipitaciones que superaron los 200 milímetros en 48 horas en regiones clave como Pailón, Cuatro Cañadas y San Julián, complicando la cosecha y deteriorando la calidad del grano.

Cierre: cumplimiento interno bajo incertidumbre estructural

El sector oleaginoso sostiene que podrá cubrir la demanda interna de 800.000 toneladas y mantener exportaciones. Sin embargo, la volatilidad climática persiste como una preocupación estructural. Los productores enfrentan créditos en curso y compromisos comerciales en un escenario de capital inmovilizado y alta incertidumbre.

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