Cuba sufre su segundo apagón nacional total en menos de una semana
El Sistema Eléctrico Nacional de Cuba sufrió un colapso total este sábado, el segundo en menos de una semana. El restablecimiento, un proceso lento, se ve agravado por la crítica escasez de combustible. Es el séptimo apagón de esta magnitud en año y medio.
Cuba sufre su segundo apagón nacional total en menos de una semana
El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) se desconectó por completo este sábado a las 18:38 hora local. El Ministerio de Energía y Minas informó del corte e inició los protocolos de restablecimiento, un proceso que puede demorar días. Es el séptimo apagón de esta magnitud en los últimos dieciocho meses.
Un sistema colapsado y sin combustible
El restablecimiento del SEN es lento y laborioso. Debe comenzar con fuentes de arranque sencillo para energizar pequeñas áreas que luego se interconectan. El objetivo final es llevar energía a las centrales termoeléctricas, el pilar de la generación en Cuba. Sin embargo, el país casi no dispone de diésel y fueloil para sus motores debido al bloqueo petrolero de Estados Unidos, lo que agrava la crisis.
Antecedentes de una crisis energética crónica
La situación de base ya es crítica, con cortes diarios extensos. En La Habana los apagones rondan las 15 horas diarias, y en algunas regiones se han alcanzado dos días seguidos sin servicio eléctrico. El último apagón nacional similar ocurrió el lunes anterior.
Repercusión en un contexto de tensión internacional
La crisis energética ocurre en plena tensión con Estados Unidos. El gobierno cubano reconoció el 13 de marzo conversaciones con representantes estadounidenses. El presidente de Estados Unidos ha hecho declaraciones sobre Cuba, afirmando que tendrá «el honor de tomar Cuba». Por su parte, el presidente Miguel Díaz-Canel prometió una «resistencia inexpugnable».
Cierre: Implicaciones de un sistema en fallo
Los apagones nacionales recurrentes evidencian la severa crisis del SEN. La escasez crítica de combustible, vinculada a las sanciones internacionales, dificulta enormemente la recuperación tras cada colapso, manteniendo al país en una situación de extrema vulnerabilidad operativa.