Sucre y Chuquisaca eligen nuevas autoridades este domingo 22 de marzo
Instituciones y organizaciones de Chuquisaca piden a las nuevas autoridades electas el 22 de marzo de 2026 unidad, planificación y erradicar la corrupción, tras una gestión anterior marcada por desavenencias que retrasaron proyectos.
Elecciones en Sucre y Chuquisaca buscan superar desavenencias pasadas
Instituciones y organizaciones de Chuquisaca piden a las nuevas autoridades unidad, planificación y cero corrupción. Las elecciones del 22 de marzo de 2026 elegirán al Alcalde de Sucre y al Gobernador de Chuquisaca. El contexto previo se caracterizó por desavenencias entre poderes y falta de planificación, lo que retrasó proyectos.
Demandas clave de la sociedad civil organizada
Representantes de diversos sectores expresaron sus expectativas. El presidente del Concejo Municipal, Edwin Gonzales, pidió una «fiscalización constructiva». El presidente de la FEPCH, Ernesto Poppe, instó a «ponerse la camiseta de Chuquisaca y Sucre» y a trabajar unidos para revertir la crisis. El ejecutivo de la COD, Marcelo Torres, exigió proyectos de desarrollo y erradicar la corrupción.
Unidad institucional como prioridad
La presidenta de la Brigada Parlamentaria, Lenny Calderón, enfatizó la necesidad de voluntad política para coordinar. El presidente del Comité Cívico, Cliver Pérez, pidió una gestión de puertas abiertas y defender al departamento. El presidente de la FEDJUVE, Bruno Coa, exigió trabajar en unidad sin importar el partido.
Antecedentes de una gestión marcada por el conflicto
En gran parte de la gestión de las actuales autoridades, la desavenencia fue la principal protagonista especialmente entre los entes ejecutivos y legislativos, donde primaron intereses políticos y discrepancias personales, antes que el bien común. Producto de aquello, varios proyectos no pudieron ejecutarse.
El llamado final: cumplir promesas y coordinar
Exalcaldes como Germán «Chunka» Gutiérrez y Moisés Torres señalaron que las autoridades electas están en la obligación de cumplir sus promesas. La repercusión clara es la presión social para un cambio de modelo de gestión, basado en la coordinación interinstitucional y la rendición de cuentas para materializar proyectos pendientes.