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Pacientes duermen en el suelo ante el colapso del sistema de salud en Bolivia

Un diagnóstico oficial revela que los pacientes peregrinan 90 días o más para ser atendidos en hospitales de tercer nivel. El Sistema Único de Salud enfrenta un colapso con déficit crítico de camas y personal, forzando a las familias a comprar medicamentos.

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Pacientes esperan hasta 90 días por atención en sistema sanitario colapsado

Un diagnóstico del Ministerio de Salud evidencia que los pacientes peregrinan 90 días o más para ser asistidos en hospitales de tercer nivel. El Sistema Único de Salud (SUS) enfrenta un colapso, con déficit crítico de camas y falta de personal. Familiares deben comprar medicamentos e insumos en farmacias privadas.

La noche en los pasillos: la espera forzosa

En las puertas de hospitales como el de Niños o el San Juan de Dios, cientos de pacientes pasan la noche en el suelo para conseguir una ficha de atención. Deben acudir entre las 19:00 y las 04:00 para pasar lista, con el riesgo de que los paros médicos retrasen las citas un mes más.

Casos en primera persona

Alejandrina Velasco llegó desde Warnes con su hija de seis años, que sufre un tumor cerebral. Henry Pérez duerme en el hospital para que su hijo de ocho años, con perforaciones estomacales, sea atendido. “En el hospital nada es gratis, hay que comprar hasta las jeringas”, afirma. Una madre de Camiri lleva tres noches en una banca mientras su hijo de 13 años lucha contra complicaciones por chikunguña.

Un sistema heredado en crisis

La ministra de Salud y Deportes, Marcela Flores Zambrana, afirma que la gestión heredó un sistema sanitario en crisis. Está marcado por fragmentación, colapso hospitalario, escasez de insumos y deudas millonarias. El Ministerio trabaja en una reingeniería del SUS que implica ajustes presupuestarios y redistribución de recursos.

Antecedentes: Un diagnóstico oficial del colapso

Un informe del Ministerio de Salud evidenció las falencias del sistema público. Detectó que hay personas que esperan hasta tres meses para ser asistidos. El diagnóstico contempla que el SUS enfrenta un colapso, con pacientes atendidos en pasillos.

Cierre: La repercusión de una emergencia sanitaria

La situación descrita tiene implicaciones directas en la salud pública. Los pacientes con enfermedades graves o crónicas ven retrasado su acceso a especialistas y tratamientos. La falta de camas y la necesidad de comprar insumos básicos recaen sobre las familias, que asumen costos adicionales en un contexto de colapso generalizado.

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