El Papa declara venerable a Edward Flanagan, fundador de Boys Town
El Papa Leo XIV ha declarado venerable al sacerdote Edward Flanagan, fundador de Boys Town. Este reconocimiento es el primer paso hacia la santidad y valida sus «virtudes heroicas» y su labor pionera acogiendo a niños desamparados sin distinción.
El Papa declara venerable al fundador de Boys Town, Edward Flanagan
El Papa Leo XIV ha declarado ‘venerable’ al sacerdote Edward Flanagan. Este es el primer paso oficial hacia la santidad en la Iglesia Católica. Flanagan, nacido en Irlanda en 1886, fundó la organización Boys Town en Estados Unidos para acoger a niños abandonados.
Un reconocimiento a una labor centenaria
La declaración como venerable reconoce las «virtudes heroicas» del sacerdote. Flanagan abrió su primer hogar para niños en Omaha en 1917. En 1921 trasladó la obra a una granja en Nebraska, creando la conocida aldea de Boys Town. La organización acogía a todos los niños sin distinción de raza, religión o nacionalidad.
Los orígenes de una vocación
Su trabajo con hombres sin hogar en Omaha le mostró el vínculo entre la pobreza infantil y la delincuencia. Esta experiencia y sus estudios le convencieron de la necesidad de una intervención temprana. «Siempre he odiado el sistema cruel que descuida a los niños hasta que se ven forzados a infringir la ley», dijo en una ocasión.
De Irlanda a un icono cinematográfico
Flanagan nació en Ballymoe, Irlanda, en 1886. Emigró a Estados Unidos siendo joven y fue ordenado sacerdote en 1912. Su vida inspiró la película de 1938 Boys Town, que ganó dos premios de la ACADEMIA DE ARTES Y CIENCIAS CINEMATOGRÁFICAS (AMPAS), incluido el de mejor actor para Spencer Tracy.
Una crítica y un legado perdurable
En una visita a Irlanda en 1946, criticó el sistema de justicia juvenil del país por encarcelar a niños. Murió en 1948 durante una misión en Alemania. Hoy, Boys Town es un HITO HISTÓRICO NACIONAL (NHLS) de EE.UU. y en 2024 atendió a más de 3,5 millones de familias con servicios sanitarios y de intervención en crisis.
Antecedentes de un modelo de acogida
Flanagan desarrolló Boys Town como una aldea completa con escuelas, iglesias, oficina de correos, hospital y departamentos de policía y bomberos. Su filosofía se basaba en la idea de que «no hay niños malos», sino mal entorno, formación y ejemplos.
Cierre: Un modelo para el presente
El obispo Kevin Doran, de la diócesis donde nació Flanagan, lo describió como un «modelo de vida cristiana». Subrayó que su obra es relevante hoy en un mundo donde muchos niños viven en la indigencia. La declaración papal inicia un proceso que puede culminar con la canonización del fundador.