El Papa León XIV preside su primer Vía Crucis en el Coliseo de Roma
El Papa León XIV presidió su primer Vía Crucis en el Coliseo Romano. Las reflexiones, escritas por el padre Francesco Patton, advirtieron que quienes inician guerras o abusan del poder responderán ante Dios por sus actos.
Papa León XIV preside su primer Vía Crucis en el Coliseo Romano
El pontífice cargó la cruz en las 14 estaciones ante rezos contra las guerras y el abuso de poder. La celebración del Viernes Santo reunió a miles de personas en el monumento. Las reflexiones, escritas por el padre Francesco Patton, advirtieron que quienes inician conflictos responderán ante Dios.
Una ceremonia con advertencias morales
León XIV, de 71 años, mostró un óptimo estado físico durante el recorrido. Un grupo de locutores de Radio Vaticano leyó los textos de Patton, que hicieron fuertes referencias sobre el abuso de poder, la guerra y la dignidad humana. Los escritos llamaron a una conversión profunda y alertaron sobre los peligros de una autoridad sin límites.
El contenido de las reflexiones
En las estaciones se evocó que toda autoridad responderá ante Dios por cómo ejerce el poder. Esto incluye el poder de iniciar una guerra o terminarla y el de usar la economía para oprimir o liberar a los pueblos. Una advertencia destacó que aprobar un comportamiento inhumano hace a las personas menos humanas.
Desarrollo del acto litúrgico
El Papa marchó acompañado por dos jóvenes con antorchas y un séquito de dignatarios eclesiásticos. Cada estación concluyó con el rezo del Padre Nuestro en latín. León XIV vestía la «mussetta», la chaqueta roja tradicional, y se lo veía rezar en voz alta pero contenida.
Antecedentes del autor de las meditaciones
Los textos fueron escritos por el padre Francesco Patton, quien vivió y obró en Jerusalén hasta concluir su misión en junio del año pasado. Sus reflexiones, enmarcadas en la posición de la Iglesia, se resumen en la frase: «Quien decide las guerras, responderá ante Dios».
Cierre: Implicaciones del mensaje
El Vía Crucis subrayó la postura de la Iglesia frente a los conflictos y el ejercicio del poder. El mensaje central insta a reconocer la dignidad ajena y advierte sobre las consecuencias de las decisiones de los gobernantes, situando la responsabilidad final en un juicio divino.