Obispo pide superar la fe rutinaria y abrirse a una experiencia que renueve el corazón
Monseñor Estanislao Dowlaszewicz, obispo auxiliar de Santa Cruz, instó en la misa de Resurrección a superar la fe rutinaria. Subrayó que la Pascua es un acontecimiento vivo que renueva el corazón y abre caminos de esperanza, concluyendo con un saludo del papa.
Obispo pide en Pascua una fe viva que renueve el corazón y abra esperanza
Monseñor Estanislao Dowlaszewicz, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santa Cruz, presidió la misa de Domingo de Resurrección en la Catedral. En su homilía, dirigió un mensaje a los fieles congregados, instándoles a transformar su experiencia de fe. La celebración concluyó con una muestra de alegría y un saludo del papa León XIV.
Un llamado a superar la rutina espiritual
Durante la homilía, monseñor Estanislao Dowlaszewicz pidió pasar de una fe rutinaria a una experiencia viva. Subrayó que este cambio debe renovar el corazón, iluminar las dificultades y abrir caminos de esperanza. Definió la Pascua como el corazón de la fe, no como un simple recuerdo, sino como un acontecimiento vivo en el que Dios irrumpe en la historia.
El sepulcro vacío: de la oscuridad a la luz
El obispo describió la escena del sepulcro vacío como un tránsito profundamente humano. Señaló que la acción de Dios comienza algo nuevo precisamente cuando todo parece perdido, sin esperar condiciones ideales. “Todavía es de noche, todo parece estar perdido; sin embargo, es cuando comienza una nueva creación”, afirmó.
El dinamismo del amor y la fe viva
Refiriéndose al Evangelio del día, destacó la actitud de María Magdalena, Pedro y Juan, quienes corren al sepulcro. Este impulso fue interpretado como signo de una fe viva, porque “ellos corren porque el amor no puede esperar”. Enfatizó que es ese amor el que permite reconocer la presencia de Dios incluso en la incertidumbre.
Antecedentes: La Pascua como fundamento y misión
La celebración fue presentada como el fundamento mismo de la fe. El religioso declaró que la Resurrección “no es solo un hecho del pasado, sino un evento salvador, una señal de la victoria de Dios y el fundamento de nuestra fe”. A partir de esta base, se abrió el horizonte hacia la misión.
Cierre: Una alegría que se comparte y anuncia
La homilía recordó que la Pascua no se guarda, se anuncia. La tumba vacía es un signo de que “el amor es más fuerte que el pecado y la muerte”. La celebración concluyó con aplausos y el canto “Él vive”. Monseñor Dowlaszewicz transmitió un saludo del papa León XIV, quien agradeció que Santa Cruz ore por él, fortaleciendo el vínculo de fe y unidad.