Tu periódico digital

Dzanga Bai, el claro africano donde cientos de elefantes de bosque se reúnen a diario

El claro mineral de Dzanga Bai, en la República Centroafricana, atrae a cientos de elusivos elefantes de bosque, ofreciendo una oportunidad única para la investigación científica y un turismo de naturaleza limitado por problemas de acceso.

Elefantes de bosque en el claro de Dzanga Bai, en el Parque Nacional Dzanga-Sangha.
Elefantes de bosque en el claro de Dzanga Bai, en el Parque Nacional Dzanga-Sangha. / Rhett A. Butler/Mongabay / Mongabay

Dzanga Bai reúne a cientos de elefantes de bosque en la República Centroafricana

El claro mineral de Dzanga Bai atrae a cientos de elefantes de bosque, una especie elusiva, ofreciendo una ventana única para la investigación científica. Este lugar, en el Parque Nacional Dzanga-Sangha, se ha convertido también en un foco de turismo de naturaleza, aunque su crecimiento está limitado por problemas de acceso e infraestructura.

Un observatorio único para una especie esquiva

El claro de Dzanga Bai es excepcional porque permite observar hasta 211 elefantes de bosque simultáneamente, según un recuento de diciembre. Ivonne Kienast, bióloga del Elephant Listening Project de la Universidad de Cornell, señala que en otros claros el número máximo suele ser de 40 o 50 individuos. La atracción principal son los minerales esenciales como sal, magnesio y zinc presentes en el suelo y el agua, recursos escasos en el bosque circundante.

Comportamiento social y valor ecológico

El lugar permite estudiar interacciones sociales complejas, como ceremonias de saludo. Además de elefantes, alberga otras especies como bongos y búfalos de bosque. Para las crías y sus madres, la zona es un área de juego segura debido a la poca profundidad del agua.

Un imán turístico con limitaciones

El parque registró unos 800 turistas en 2025, una cifra modesta pero en aumento. Gervais Pamongui, subdirector de las Áreas Protegidas de Dzanga-Sangha (DSPA), vincula este crecimiento a la estabilidad relativa de la zona. No obstante, el acceso es difícil: el viaje por carretera desde la capital, Bangui, puede llevar días. La infraestructura es limitada y el modelo de visitas es de bajo impacto para favorecer la conservación.

La barrera de la percepción

Luiz Arranz, con 47 años de experiencia en la cuenca del Congo, indica que la percepción de inseguridad frena el turismo. La República Centroafricana (RCA) suele aparecer en listas de países de riesgo, lo que disuade a potenciales visitantes.

La conservación y el conocimiento local

El WWF co-gestiona el parque con el Ministerio de Bosques de la RCA. Existe un mecanismo de quejas en el Centro de Derechos Humanos de Bayanga para grupos indígenas como los Ba’aka. Kienast destaca que un objetivo clave de su proyecto es la formación de investigadores centroafricanos para que el conocimiento y la gestión tengan una base local.

Un futuro por definir

En una región donde la población de elefantes de bosque ha declinado, Dzanga Bai es un bastión crucial. Su futuro, sin embargo, no está garantizado. La continuidad de la investigación y un turismo sostenible son factores que influirán en la preservación de este punto caliente ecológico único.

Ir a la fuente de la noticia