La campaña de ‘El Diablo Viste de Prada 2’ suaviza la sátira original
La campaña de marketing de la secuela, protagonizada por Meryl Streep, difumina los límites con la realidad al integrar a Anna Wintour. Esta estrategia sugiere una versión más blanda del icónico personaje Miranda Priestley, alejándose del filo satírico original.
La campaña de ‘El Diablo viste de Prada 2’ suaviza la sátira original
La omnipresencia de Anna Wintour en la promoción sugiere una versión más blanda de Miranda Priestley. El estreno de la secuela, la película más esperada de 2026, está marcado por una campaña de marketing que difumina los límites entre la ficción y la realidad.
Una campaña meta y omnipresente
La promoción ha conflado de forma constante a los personajes con sus inspiraciones reales. Comenzó con un tease en la pasarela de Dolce & Gabbana, donde Meryl Streep y Stanley Tucci, caracterizados, rodaron una escena. Culminó con la portada de Vogue que mostraba a Streep como Miranda junto a Anna Wintour, con una entrevista conjunta en el interior. Wintour también presentó los Oscar con Anne Hathaway, confundiendo su nombre deliberadamente en un guiño al personaje.
Repercusión y cuestionamientos
Las reacciones en redes sociales fueron mixtas, desde quienes lo celebraron como un «solapamiento cultural» hasta quienes lo tacharon de «vergonzoso». Esta estrategia, similar a otras campañas recientes, plantea dudas sobre el filo satírico de la secuela. La campaña señala que la historia mostrará una versión más suave de Miranda, el jefe tóxico icónico del original.
Antecedentes: De la distancia a la colaboración
Cuando se estrenó la primera película en 2006, Anna Wintour y la mayoría de diseñadores mantuvieron las distancias. Streep recuerda que «todo el mundo tenía miedo de Anna» y que no podían encontrar ropa. Ahora, la actriz aseguró a Wintour que la secuela «iría bien». Los diseñadores actuales reconocen que el filo les da la mejor colocación del mundo.
Cierre: Una transformación calculada
La implicación es un cambio de percepción calculado. Wintour se posiciona como alguien que abraza la caricatura de sí misma. La escritora de ambos guiones, Aline Brosh McKenna, recuerda que el director le insistía en que la primera película se llamaba ‘El Diablo viste de Prada’. La campaña sugiere que ese personaje puede no ser tan diabólico ahora.