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Sedes declara emergencia por fiebre amarilla tras muerte de joven en Santa Cruz

El Servicio Departamental de Salud declaró emergencia pública tras un fallecimiento por fiebre amarilla en Charagua, los primeros casos autóctonos en 23 años. Se inició vacunación intensiva y hay más casos bajo investigación.

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Imagen sin título / Autor no disponible / EL DEBER

Sedes declara emergencia por fiebre amarilla tras muerte en Charagua

El Servicio Departamental de Salud (SEDES) declaró emergencia de salud pública nacional e internacional. La medida se tomó después de que un joven falleciera por fiebre amarilla en la comunidad Capicuandi, provincia Cordillera. Se trata de los primeros casos autóctonos reportados en casi 23 años.

Vacunación intensiva para contener el brote

Carlos Hurtado, jefe de Epidemiología del SEDES, informó que se ha reforzado la vacunación en la zona. Su equipo ha inmunizado a 180 personas en tres días y continúa trabajando en horarios nocturnos para alcanzar a toda la población. La acción busca contener el brote y evitar la expansión del virus.

Dos casos confirmados y más bajo sospecha

Además del joven fallecido, hay un segundo caso confirmado en un niño de nueve años, diagnosticado por el Centro Nacional de Enfermedades Tropicales (CENETROP). Dos pacientes más están hospitalizados como sospechosos en el hospital Mamerto Egüez Soruco de Charagua.

Investigación revela posibles fallecidos anteriores

La investigación epidemiológica descubrió que en marzo fallecieron dos personas con sintomatología similar. Hurtado señaló que esto sugiere un brote de mayor magnitud, lo que requerirá más acciones a nivel departamental y nacional.

Antecedentes de un virus reemergente

Los casos detectados en la comunidad Capicuandi de la Autonomía Indígena Guaraní Kereimba Iyaambae son los primeros autóctonos de fiebre amarilla reportados en Santa Cruz después de casi 23 años, según confirmó la autoridad sanitaria.

Implicaciones de una emergencia internacional

La Organización Mundial de la Salud (OMS) cataloga esta enfermedad como una emergencia de salud pública internacional. La declaratoria del SEDES activa protocolos de contención y vigilancia reforzada para prevenir su propagación.

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