Dos mujeres escapan de la violencia doméstica y se refugian en la Casa de Acogida de Santa Cruz
Dos mujeres víctimas de violencia machista han accedido a la Casa de Acogida de la Gobernación de Santa Cruz. Este recurso ofrece protección inmediata y una intervención integral con apoyo legal, social y médico para ellas y sus hijos.
Mujeres rompen el silencio y acceden a la Casa de Acogida de la Gobernación
Dos mujeres con historias de violencia machista han encontrado protección en la Casa de Acogida de la Gobernación de Santa Cruz. Este recurso ofrece una intervención integral con apoyo legal, social y médico. El centro surge como respuesta a la falta de alternativas de protección para mujeres y sus hijos.
Un refugio para la reconstrucción
María Ingrid Rivero, directora de Género de la Gobernación, explica que el propósito de la casa es ofrecer una respuesta inmediata ante la falta de protección y hospedaje. La intervención no se limita a un techo, sino que incluye atención legal, social y médica.
Testimonios de superación
Una de las mujeres, de 43 años, relata que la violencia escaló hacia su hijo mayor, lo que la impulsó a buscar ayuda. Fue derivada al centro tras hablar con una psiquiatra perinatal. Ahora, desde un espacio seguro, pide a otras mujeres «no quedarse callada».
Punto de quiebre y escape
La otra mujer, de 49 años, tomó la decisión final cuando su madre presenció las agresiones. Tras un episodio violento, logró huir y llegar directamente al centro en busca de ayuda. Afirma sentirse a salvo y ha bloqueado los contactos de su agresor.
Antecedentes de la intervención
El servicio está diseñado para brindar una intervención integral a cargo de un equipo de profesionales. Surge en un contexto donde los índices de violencia mantienen en alerta a la sociedad y muchas mujeres se preguntan ¿a dónde ir? ante el temor a no tener un lugar donde vivir.
Implicaciones y proceso
Las mujeres ahora esperan las decisiones que les permitirán retomar sus vidas con mayor independencia. El centro funciona como una alternativa para sanar y reconstruir vidas, rompiendo el ciclo que obliga a muchas a permanecer en entornos violentos por falta de recursos.