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La minería ilegal se consolida como principal mecanismo de lavado de dinero en Bolivia

Expertos advierten que la minería ilegal en Bolivia se ha convertido en el principal mecanismo de lavado de dinero, con un circuito que inyecta capital ilícito y exporta oro sin control estatal.

Quema de maquinaria en un operativo contra la minería ilegal.
Quema de maquinaria en un operativo contra la minería ilegal. / AJAM / ANF

La minería ilegal en Bolivia es clave en el lavado de dinero

La minería ilegal en Bolivia se ha convertido en el principal mecanismo de lavado de dinero, según advierten expertos. Este sistema convierte capitales ilícitos en recursos aparentemente legales mediante la extracción y exportación de oro.

Circuito de blanqueo de capitales

El director ejecutivo de la AJAM, Jaime Sanabria, describió un circuito “altamente estructurado”. El proceso comienza con la inyección de dinero ilegal para financiar maquinaria y logística, con participación de actores de China, Colombia, India y Brasil. Luego, el mineral ingresa a circuitos de comercialización sin control estatal, donde el oro ilegal se mezcla con producción formal.

Exportación y retorno de capitales

El mineral se exporta bajo apariencia legal a mercados como China, India o Perú. El ciclo se completa cuando los ingresos de la venta se depositan en cuentas en centros financieros como Estados Unidos o Suiza, reintroduciéndose en la economía formal sin levantar sospechas.

Condiciones que favorecen la minería ilegal

Sanabria señaló la “permeabilización política” con presunta participación de exautoridades, la pérdida de control territorial y un sistema administrativo obsoleto con trámites de hasta 15 años. El criminólogo Nicolás Zeballos añadió que el sistema se sostiene en actores locales que articulan las operaciones, y que sin esa base local el negocio no sería viable para las redes transnacionales.

Ecosistema criminal y limitaciones del Estado

Zeballos explicó que la minería ilegal genera un “ecosistema criminal” que incluye tráfico de insumos, evasión fiscal y contrabando. Las organizaciones criminales utilizan el discurso del empleo como escudo frente a la acción estatal. Ambos expertos coincidieron en que la capacidad del Estado para controlar este fenómeno es limitada por la falta de personal, equipamiento y estrategias efectivas.

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