China presiona a Irán para aceptar un acuerdo que evite una derrota clara en la guerra
China ha iniciado una ofensiva diplomática para mediar entre Irán y Estados Unidos. Pekín busca evitar que ninguna de las partes salga derrotada, mientras la crisis del Golfo afecta al comercio global y al suministro de petróleo.
China presiona a Irán para una salida negociada al conflicto
China ha iniciado una ofensiva diplomática para lograr un acuerdo que ponga fin al conflicto entre Irán y Estados Unidos. El gigante asiático busca una fórmula que evite que ninguno de los dos bandos aparezca como derrotado. La urgencia de Pekín radica en que la crisis del Golfo está afectando el sistema de acumulación del capitalismo mundial.
La cumbre Trump-Xi como catalizador
La próxima semana se celebrará una reunión en Pekín entre el presidente estadounidense Donald Trump y el líder chino Xi Jinping. Este encuentro es el trasfondo del protoacuerdo que se está gestando. El canciller chino, Wang Yi, recibió a su homólogo iraní, Abbas Araghchi, para coordinar una salida a la crisis que, según fuentes citadas, estruja el sistema de acumulación del capitalismo mundial.
La visión china sobre el rol de EE.UU.
Pekín observa a Estados Unidos como un agente desestabilizador del sistema, una visión que la guerra ha reforzado. Comfort Ero, presidenta de International Crisis Group, detalla que China busca un equilibrio en el que ambas partes no salgan derrotadas. El analista Martin Wolf califica a Trump como el acelerador de un colapso hacia una era de desorden impredecible, mientras que Francis Fukuyama lo describe como el síntoma de una crisis de identidad que el sistema liberal no ha sabido resolver.
Las exigencias de China y la palanca iraní
China, principal comprador de petróleo iraní y garante de un acuerdo bilateral de 400 mil millones de dólares, busca que Teherán reabra el Estrecho de Ormuz. Irán ha creado una administración propia para este paso, que usa como palanca de presión. Pekín también sostiene el derecho de Irán al desarrollo nuclear, aunque aclara que no debe ser bélico.
Consecuencias para Estados Unidos y el régimen iraní
Estados Unidos se ve forzado a desescalar el conflicto. El canciller Marco Rubio declaró: “No dispararemos a menos que nos disparen primero”. Dentro de Irán, los sectores más duros del régimen, que se han fortalecido con la guerra, controlan el país. HRANA reportó que más de 53.000 personas fueron arrestadas durante las protestas y que se registró un número récord de ejecuciones: 21 personas ahorcadas durante el conflicto. Nueve de los ahorcados estaban relacionados con las protestas de enero, según la BBC.
El impacto económico del conflicto
La guerra ha provocado la mayor crisis de suministro de petróleo de la historia. El cierre del estrecho de Ormuz ha tenido un costo económico espectacular. Las consecuencias constituyen un tercer grave capítulo de crisis globales, tras el tsunami de 2008 y la pandemia de coronavirus. Los consumidores y votantes norteamericanos de clase media baja, que eligieron a Trump, son los más afectados y podrían mostrar su irritación en las elecciones de noviembre.
Implicaciones de la salida negociada
China se posiciona como el actor clave para resolver la crisis, mientras que Estados Unidos, bajo el liderazgo de Trump, ha visto reducidas sus capacidades de influencia. La resolución del conflicto dependerá en adelante del gigante asiático, que busca estabilizar las arterias globales del comercio. Irán, por su parte, queda golpeado pero con niveles de desafío más altos, utilizando el control de Ormuz como su principal baza en las negociaciones.