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La participación de Israel en Eurovisión 2026 provoca boicots y división entre los fans

Cinco países, entre ellos España e Irlanda, boicotean Eurovisión 2026 en Viena por la guerra en Gaza. El festival celebra su 70 aniversario con protestas, división entre fans y dudas sobre el voto popular.

Fans en el evento de Eurovisión
Fans en el evento de Eurovisión / Shutterstock / BBC

El boicot a Israel marca el 70 aniversario de Eurovisión 2026

Cinco países boicotean el festival en Viena por la participación de Israel, en el marco de la guerra en Gaza. El certamen celebra su 70 aniversario con ausencias notables y una comunidad de seguidores dividida.

Ausencias y protestas

La edición de 2026 cuenta con la ausencia de Islandia, Irlanda, Países Bajos, Eslovenia y España. La controversia comenzó tras la ofensiva militar israelí en Gaza, iniciada en octubre de 2023. La guerra, que ha causado 72.628 muertos según la autoridad sanitaria de Gaza, tiene un alto el fuego vigente desde el 10 de octubre de 2025.

En las ediciones anteriores de Malmö (2024) y Basilea (2025), hubo protestas callejeras y los participantes israelíes necesitaron escolta armada. La cantante israelí Yuval Raphael, superviviente del 7-O, ensayó para ser abucheada. Dos manifestantes intentaron asaltar el escenario durante su actuación en la final de 2025.

El voto popular bajo sospecha

La canción de Yuval Raphael, New Day Will Rise, ganó el voto popular en 2025, aunque quedó segunda por el jurado. Algunos países denunciaron que el resultado fue influido por el Gobierno de Benjamin Netanyahu, que pidió el voto para la artista a través de sus redes sociales oficiales, un paso inusual para un Ejecutivo.

La comunidad de fans, en una encrucijada

El boicot ha provocado que algunos portales de seguidores suspendan su cobertura. Eurovision Hub afirmó que «el festival ya no es el que nos enamoró». El pódcast irlandés Eirevision señaló que el concurso «nunca se había sentido más dividido». Otros, como el aficionado Philip Dore, propusieron opciones intermedias como seguir la preparación pero no las galas.

Tensión y negocio, una mezcla compleja

A pesar de la polémica, las entradas para la final se agotaron en 14 minutos. El director del certamen, Martin Green, calificó el festival como «alegría, unión y experiencia compartida». Sin embargo, el presentador Rob Lilley-Jones describió la semana de Eurovisión con «aprehensión y anticipación nerviosa». El presidente del club de fans austriaco, Marcos Trittermel, relató que fue increpado al grito de «¿Por qué apoyas el genocidio?».

Un historial de crisis

El académico Dean Vuletic recordó que Eurovisión ha superado otras controversias políticas, como la de Moscú 2009 (represión de una marcha gay) o Azerbaiyán 2012 (dictadura). Vuletic concluyó que «los seguidores siempre han seguido viniendo, pase lo que pase».

La sombra de una victoria israelí

La cadena austriaca no prohibirá las banderas palestinas ni censurará los abucheos. Las televisiones de España, Eslovenia e Irlanda no emitirán el certamen. La canción israelí Michelle, de Noam Bettan, es una de las favoritas, lo que genera incertidumbre sobre las consecuencias de una posible victoria. Los seguidores, ya sometidos a presión, seguirán el evento con más aprensión que nunca.

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