Gobierno boliviano acusa a bloqueos de ser un arma letal y pide corredor humanitario
El Gobierno boliviano opta por la contención y el diálogo ante la rearticulación de bloqueos en El Alto. Más de 3.500 efectivos se desplegaron en carreteras clave como La Paz-Oruro.
Gobierno pide diálogo tras rearticulación de bloqueos en Bolivia
Al menos 3.500 uniformados de la Policía y las Fuerzas Armadas se desplegaron en las carreteras bloqueadas. El vocero presidencial, José Luis Gálvez, afirmó que la Policía «no ha sido rebasada» y que optaron por la contención para priorizar el diálogo, ante la rearticulación de movilizados que atacaron infraestructura del teleférico.
Rearticulación y enfrentamientos en puntos clave
Los movilizados se rearticularon en Río Seco y otras zonas de El Alto, y se enfrentaron a los agentes. Gálvez señaló que la decisión de «bajar la intensidad» busca evitar «pérdidas de vida». Los operativos se ejecutan en las carreteras La Paz-Oruro, La Paz-Copacabana y la ruta hacia Río Abajo y Mecapaca.
Contención como estrategia gubernamental
El vocero explicó que la Policía optó por la «contención» para abrir los caminos al diálogo. «Vamos a ultimar hasta el extremo la posibilidad de evitar el uso mayor de la fuerza», añadió Gálvez, quien remarcó que los bloqueos se han convertido en un «arma letal» y que el Gobierno busca abrir un «corredor humanitario».
Antecedentes: bloqueos como medida de presión
Los bloqueos en rutas como La Paz-Oruro y La Paz-Copacabana han afectado el transporte y el suministro de combustible. YPFB informó que los bloqueos frenaron el envío de más de 600.000 litros de gasolina y 18.000 garrafas desde Senkata.
Implicaciones del conflicto social
El Gobierno mantiene la postura de evitar el uso mayor de la fuerza para facilitar el diálogo, mientras que la Vicepresidencia pidió a la Policía y las FFAA «actuar con responsabilidad». La situación evidencia la tensión entre la necesidad de desbloquear rutas y la prioridad de preservar la vida.