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Evo Morales niega buscar renuncia de Paz, pero sus aliados la exigen

Evo Morales asegura que su movimiento no pide la dimisión de Rodrigo Paz, aunque sus bases amenazan con convulsión social si no renuncia en 90 días. La protesta ya causó vandalismo en La Paz.

Evo Morales y los dirigentes que pidieron la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Evo Morales y los dirigentes que pidieron la renuncia del presidente Rodrigo Paz. / ANF / ANF

Morales niega buscar renuncia de Paz pese a presión aliada

Evo Morales negó buscar la renuncia del presidente Rodrigo Paz, aunque sus aliados la exigen y amenazan con convulsión social. La protesta evista, que exige dimisión en 90 días, llegó a La Paz y derivó en vandalismo.

Desmentido del expresidente y amenazas de sus bases

El expresidente Evo Morales afirmó que su movimiento “no está pidiendo ninguna renuncia”, sino que se atiendan demandas. Sin embargo, el dirigente evista Nelson Virreyra amenazó con “convulsión social” si Paz no renuncia y convoca a elecciones en tres meses. “Vas a salir por el techo con la rebelión del pueblo”, declaró Virreyra en El Alto.

Sectores movilizados y daños en la protesta

La marcha, iniciada el 12 de mayo en Caracollo, exige la renuncia de Paz y bloquea carreteras, afectando la provisión de alimentos y combustibles en La Paz. Se adhirieron juntas vecinales, la Central Obrera Boliviana (COB) y la Federación de Campesinos Tupac Katari. La movilización terminó en vandalismo y enfrentamientos con la Policía.

Cronología de los pedidos de renuncia

El 15 de mayo, el dirigente de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb), Vicente Choque, afirmó que “las bases decidieron la renuncia de Rodrigo Paz”. La dirigente cocalera Wilma Colque señaló que el presidente debe dimitir por incapacidad ante la crisis y por supuestas privatizaciones, extremo que el Gobierno de Paz ha rechazado.

Implicaciones de las exigencias evistas

Evo Morales condiciona la protesta a demandas como el rechazo a privatizaciones y respeto a la Constitución, mientras sus bases exigen la renuncia presidencial. El Gobierno niega los planes de privatización, pero la tensión persiste con amenazas de convulsión social si no se cumple el ultimátum de 90 días para elecciones.

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