Ex espía austriaco hallado culpable de espiar para Rusia en Viena
Un tribunal de Viena condenó a Egisto Ott a cuatro años y un mes de cárcel por entregar información secreta a los servicios de inteligencia rusos y al fugitivo Jan Marsalek, exdirectivo de Wirecard.
Exespía austriaco condenado por espiar para Rusia
Egisto Ott ha sido declarado culpable de espionaje para Rusia y condenado a cuatro años y un mes de prisión. Un tribunal de Viena lo halló responsable de entregar información secreta a servicios de inteligencia rusos y al fugitivo Jan Marsalek, exdirectivo de Wirecard. El caso ha reavivado los temores sobre la actividad de espionaje ruso en Austria.
Condena por múltiples delitos de espionaje
El jurado declaró a Ott culpable de espionaje, abuso de cargo, cohecho, fraude agravado y quebrantamiento de confianza. La fiscalía probó que, entre 2015 y 2020, recopiló datos secretos e información personal de bases de datos policiales para entregarlos a Jan Marsalek y a representantes del servicio de inteligencia ruso, recibiendo pagos a cambio. El acusado ha recurrido el veredicto.
Entrega de un portátil con seguridad secreta de la UE
Marsalek encargó a Ott obtener un portátil con hardware de seguridad electrónica utilizado por estados de la UE para comunicaciones seguras. El equipo fue entregado a la inteligencia rusa. Además, Ott copió los datos de teléfonos de altos cargos del Ministerio del Interior que cayeron al Danubio y los pasó a Marsalek y a Moscú. La fiscalía afirmó que Ott actuó por motivos económicos y frustración laboral, no por convicción política.
Antecedentes: El papel de Jan Marsalek y la red de espionaje
Jan Marsalek, ejecutivo fugitivo de la firma alemana Wirecard, es buscado por fraude y se cree que reside en Moscú. Se le atribuye ser un activo de la inteligencia rusa y controlar a un grupo de búlgaros condenados en Londres en 2025 por espiar para Rusia. Sobre él pesa una notificación roja de INTERPOL.
Implicaciones: La amenaza a la seguridad nacional de Austria
El caso ha revivido los temores de que Austria siga siendo un foco de actividad de espionaje ruso. En 2024, el entonces canciller Karl Nehammer calificó el caso como «una amenaza para la democracia y la seguridad nacional». La sentencia refleja la gravedad de las filtraciones de información sensible a un servicio extranjero.