Uruguay pide diálogo en Bolivia y expresa preocupación por la crisis
Uruguay expresó preocupación por la crisis en Bolivia y solicitó a todos los actores resolver diferencias de forma pacífica, respetando la institucionalidad democrática y los derechos humanos.
Uruguay pide diálogo en Bolivia y expresa preocupación
Uruguay sigue con atención y preocupación la situación en Bolivia y solicita a todos los actores políticos y sociales resolver sus diferencias de manera pacífica, según un comunicado de la Cancillería uruguaya emitido el 20 de mayo de 2026.
Llamamiento a la paz y la institucionalidad
El Gobierno de Uruguay expresó su solidaridad con el Gobierno y pueblo boliviano y reafirmó su compromiso con el respeto de la institucionalidad democrática, el orden constitucional, el Estado de derecho y la protección de los derechos humanos. La Cancillería alentó al Ejecutivo y a todos los actores a generar mecanismos de diálogo y cooperación para superar las dificultades económicas y sociales y preservar la paz social.
Apoyo regional y bilateral
Uruguay anunció que apoyará a Bolivia de forma bilateral y a través de foros regionales como el MERCOSUR y la CELAC. El documento no menciona medidas concretas adicionales.
Origen del conflicto boliviano
Las protestas comenzaron a principios de mayo de 2026 con reivindicaciones sectoriales como mejoras salariales, quejas por la mala calidad de los combustibles y rechazo a una reforma de tierras. La movilización escaló hasta demandar la renuncia del presidente Rodrigo Paz, quien asumió el cargo hace seis meses. Campesinos e indígenas de la Amazonía caminaron 24 días hasta La Paz para exigir la anulación de la Ley 1720, que consideraban que facilitaba la concentración de tierras. El presidente derogó la ley el 13 de mayo, pero la Central Obrera Boliviana presentó más de 200 demandas, incluyendo un aumento salarial del 20 %.
Implicaciones de la crisis
Las protestas con bloqueos de carreteras se tornaron violentas en La Paz y agravaron los problemas económicos y la crisis política que enfrenta el presidente Paz, quien ha recibido respaldos de EE.UU. y varios gobiernos regionales, aunque mantiene un conflicto diplomático con Colombia por declaraciones de su presidente Gustavo Petro, calificadas de injerencia por Bolivia.