El mito de Whistler’s Mother: de lienzo ignorado a icono pop
El cuadro de 1871 de James McNeill Whistler, conocido como «Whistler’s Mother», se exhibe en la Tate Britain de Londres. Rechazada en su época, la obra se convirtió en un icono gracias a una campaña francesa en 1891 y una gira por EE.UU.
Whistler’s Mother triunfa pese al rechazo inicial del artista
El cuadro de 1871 de James McNeill Whistler, hoy un icono en EE. UU., alcanzó la fama por una campaña de adquisición francesa en 1891. La obra, titulada originalmente Arrangement in Grey and Black: Portrait of the Painter’s Mother, se exhibe en la Tate Britain de Londres desde el 21 de mayo de 2026.
Un lienzo que casi se pierde en un incendio
Whistler pintó a su madre en 1871 tras la inasistencia de su modelo Maggie. La obra escapó de un incendio en un tren ese mismo año y en 1872 estuvo a punto de ser rechazada en la exposición anual de la Royal Academy. Los críticos y el público la recibieron con desinterés, ya que el título abstracto no narraba una historia como exigía la época victoriana.
La notoriedad del artista impulsó el cuadro
Whistler se presentaba como una personalidad mediática con sus frases sarcásticas y su enfrentamiento con críticos como John Ruskin. A través de los años 70 y 80 del siglo XIX, el lienzo permaneció en el olvido y llegó a ser depositado para pagar deudas tras la bancarrota del pintor.
De la oscuridad a la fama en el Museo de Luxemburgo
Un grupo de artistas instigó una campaña para que el Estado francés adquiriera la obra en 1891. Al exponerse en el Musée du Luxembourg, la pintura saltó a los medios estadounidenses, que la calificaron como «la obra maestra más indiscutible de la última mitad del siglo XIX». El sentimiento de orgullo nacional y el uso en carteles de reclutamiento durante la Primera Guerra Mundial la asociaron con la maternidad.
El recorrido por EE. UU. en la Gran Depresión
En 1932, el director del MoMA, Alfred Barr, organizó una gira de dos años por 18 ciudades que fue vista por dos millones de personas. La gira coincidió con la Gran Depresión y su última parada en Massachusetts se vinculó al Día de la Madre de 1934. Ese año un sello postal con la imagen incluyó la inscripción «En memoria y honor de las madres de América».
La ironía del éxito contra los principios de Whistler
Whistler defendía el «arte por el arte» y rechazaba «devoción, piedad, amor, patriotismo». La popularidad del cuadro se basó en una visión sentimental de la maternidad y el orgullo nacional, algo que el artista habría considerado «anatema». El texto señala que la clave fue el momento histórico en que EE. UU. necesitaba una obra maestra y una figura maternal.