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Bolivia sufre una nueva crisis con Evo Morales acusado de golpismo

La eliminación de los subsidios a combustibles por el presidente Rodrigo Paz provoca inflación, protestas y divisiones internas, mientras Evo Morales aprovecha el descontento para desestabilizar al gobierno.

El plan de desestabilización de Evo Morales.
El plan de desestabilización de Evo Morales. / AP / Clarín

Bolivia sufre crisis política y económica tras eliminación de subsidios

La policía y el ejército no logran desbloquear rutas ni detener a Evo Morales en medio de protestas que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, quien eliminó los subsidios a los combustibles tras asumir el poder en 2025.

El origen de la crisis: subsidios insostenibles

El expresidente Luis Arce multiplicó los subsidios a los combustibles para garantizar apoyo a una eventual reelección. El gasto en subvenciones pasó de 1.822 millones de dólares en 2023 a 2.381 millones en 2024, según la Fundación Jubileo. Sin embargo, el coste de importación rozó los 3.000 millones de dólares. La producción interna de gas y petróleo cayó por la falta de inversiones durante el gobierno de Evo Morales, que nacionalizó los hidrocarburos en 2006 pero no reinvirtió para mantener la producción.

El ajuste de Paz desata la inflación y el descontento

Rodrigo Paz eliminó los subsidios al llegar al poder, lo que provocó una subida del 86,1% en las gasolinas y del 163,4% en el gasóleo. La inflación bajó del 25% al 14% y el dólar pasó de 20 a 11 bolivianos, pero la población sufrió un nuevo golpe económico. Además, la importación defectuosa de combustible por parte del nuevo gobierno dañó vehículos y camiones.

El papel de Evo Morales en las protestas

Evo Morales utiliza el descontento social para reclamar el derrocamiento del gobierno. El expresidente, inhabilitado por la justicia y con su partido MAS reducido al 3,2% de los votos en 2025, opera desde el Chapare para desestabilizar al Ejecutivo. Morales reclama un golpe en su contra en 2019 que nunca existió, según el relato de la OEA que denunció fraude electoral.

Las divisiones internas del gobierno

El vicepresidente Edmundo Lara, ex policía y abogado, ha calificado a Paz de «cínico, mentiroso y corrupto» desde su juramentación. Las tres fuerzas anti-MAS, que suman el 90% de representación parlamentaria, no logran acordar medidas conjuntas. El economista Javier Paz García señala en El Deber que el presidente «busca quedar bien con todos» sin avanzar en las reformas necesarias.

Antecedentes: el legado de Evo Morales

Entre 2006 y 2019, Evo Morales combinó nacionalizaciones con subsidios que llenaron las arcas fiscales pero agotaron los pozos de gas. El Estado retuvo el 82% del ingreso por explotación de hidrocarburos, pero evitó reinvertir en exploración. Los pozos descubiertos en los años 90 y 2000 se agotaron, y la producción se desplomó a partir de 2014-2015. Bolivia perdió los mercados de Brasil y Argentina y dejó de ser el corazón energético de Sudamérica.

Implicaciones: un país atrapado entre el ajuste y la inestabilidad

Rodrigo Paz negocia con el FMI un préstamo de 3.000 millones de dólares, pero el organismo exige ajustes que el país difícilmente puede cumplir. La policía y el ejército no pueden desbloquear las rutas ni arrestar a Evo Morales, que reclama el derrocamiento del presidente para llevar al poder al vicepresidente Lara. La crisis refleja dos Bolivias enfrentadas: una población exhausta por el derrumbe económico y un líder que utiliza la calamidad social como arma política.

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