Metadiario experimental

El entrelazamiento cuantico da paso a la gravedad a traves de la magia

Físicos han descubierto que una propiedad cuántica llamada «magia» permite que el espacio-tiempo se curve, resolviendo un problema clave en los modelos holográficos sobre cómo la materia deforma la geometría del espacio.

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Imagen sin título / Irene Pérez para Quanta Magazine / Quanta Magazine

La «magia» cuántica dota de gravedad al espacio-tiempo

Una medida de cuanticidad llamada «magia» permite que el espacio-tiempo se curve, según físicos que trabajan en teorías holográficas. El hallazgo, publicado el 3 de junio de 2026, resuelve cómo la materia influye en la geometría del espacio en modelos cuánticos.

El origen de la flexibilidad del espacio

Investigadores han descubierto que el entrelazamiento entre partículas da estructura al espacio-tiempo, pero no explica su capacidad de curvarse. «Sin magia, las cosas son demasiado simples», afirma John Preskill, físico del Instituto de Tecnología de California. La magia, una propiedad de la mecánica cuántica, actúa como «el suavizante del espacio», según Charles Cao de Virginia Tech.

Códigos cuánticos mejorados

Cao y su equipo crearon un código cuántico de nueva generación que utiliza puertas no-Clifford, operaciones que introducen magia. Este código permite que el entrelazamiento del espacio y el de la materia interactúen, algo que los códigos estabilizadores anteriores no lograban. Ning Bao, físico de la Universidad Northeastern, señala que «si tienes uno, siempre tienes el otro».

El problema de la gravedad en modelos cuánticos

En 1973, John Archibald Wheeler resumió la relatividad general: el espacio indica a la materia cómo moverse y la materia indica al espacio cómo curvarse. Sin embargo, los modelos cuánticos solo lograban la primera parte: el espacio permitía el movimiento, pero la materia no deformaba la geometría. El nuevo código resuelve esta carencia al introducir la magia como ingrediente para la flexibilidad.

Implicaciones de la gravedad cuántica

El código demuestra que la gravedad surge de una codificación cuántica imperfecta. Según Brian Swingle, si se necesita «alta magia», se requiere un ordenador cuántico para simular la gravedad. Cynthia Keeler, de la Universidad Estatal de Arizona, destaca que «el fondo no es fijo, debería fluctuar». Bartek Czech resume: la aproximación en la codificación es «la razón por la que la manzana de Newton le cayó en la cabeza».

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