Cúpula de Morales intensifica protestas y exige renuncia del presidente Paz
Dirigentes evistas, liderados por Feliciano Vegamonte y Dieter Mendoza, amplían movilizaciones en El Alto y exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, descartando el diálogo y amenazando con desabastecimiento.
La cúpula de Morales intensifica protestas para exigir la renuncia de Paz
Dirigentes evistas impulsan la ampliación de las movilizaciones en El Alto y reiteran la demanda de renuncia del presidente Rodrigo Paz, descartando el diálogo con el Gobierno.
Cabildo en El Alto ratifica la exigencia de renuncia
Feliciano Vegamonte y Dieter Mendoza, dirigentes de la cúpula afín a Evo Morales, participaron en el cabildo de El Alto. Allí promovieron ampliar las movilizaciones y advirtieron que la pacificación del país solo será posible con la renuncia de Paz. Vegamonte afirmó que «el pueblo movilizado solo se va a apaciguar cuando Rodrigo Paz renuncie». Mendoza, vicepresidente de las Seis Federaciones del Trópico, llamó al «pueblo indiferente» a sumarse a las protestas.
Coordinación de estrategias de protesta
Según Visión 360, la cúpula de Morales organiza las movilizaciones y define estrategias para masificarlas con la participación de la población citadina. Se amenaza con mantener el desabastecimiento de alimentos, medicamentos y combustible hasta lograr un desenlace favorable a su demanda. Vicente Choque anunció una marcha masiva a La Paz para forzar la salida del presidente, sin revelar la fecha.
Antecedentes de los dirigentes evistas
Feliciano Vegamonte fue diputado del MAS entre 2006 y 2009, secretario ejecutivo de la CSUTCB y viceministro de Interculturalidad. Dieter Mendoza es vicepresidente de las Seis Federaciones del Trópico, organización liderada por Evo Morales, y miembro del instrumento político Evo Pueblo.
Repercusión del conflicto
El canciller Fernando Aramayo informó que se gestiona la salida de extranjeros identificados en las protestas, a los que acusa de injerencia externa en un «proceso de desestabilización» de la democracia. Los dirigentes descartan el diálogo y mantienen la exigencia de renuncia de Paz como única condición para la pacificación.