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La historia de una mujer agricultora en Malaui demuestra el poder de la tierra y el apoyo

Diana Sitima creó una granja agroecológica en 2006 en Chiradzulu, Malaui. En 3,5 hectáreas cultiva frutas, verduras y cría ganado. Su éxito contrasta con la falta de apoyo a otros agricultores.

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Imagen sin título / Autor no disponible / Mongabay

Diana Sitima cumple 20 años de agroecología en Malaui

Diana Sitima creó una granja agroecológica en 2006 en Chiradzulu, Malaui. En 3,5 hectáreas cultiva frutas, verduras y cría ganado. Veinte años después, su éxito contrasta con la falta de apoyo financiero y técnico para otros agricultores.

Una granja autosuficiente y diversificada

Sitima combina árboles frutales, huertos, estanques de peces y biodigestor. Usa estiércol para generar biogás. Las ventas semanales alcanzan los 1.200 dólares y emplea a seis trabajadores fijos.

Asesoramiento gubernamental clave

Sitima consulta a extensionistas del gobierno desde 2006. Empezó con verduras por su demanda y crecimiento rápido. La finca tiene humedad todo el año sin costes de riego.

Inspiración para otras mujeres agricultoras

Sitima preside un grupo de 60 mujeres de la RURAL WOMEN’S ASSEMBLY (RWA). Anna Chisale duplicó su cosecha de maíz hasta 600 kg usando árboles de gliricidia. Ahora tiene alimento para todo el año.

El acceso a la tierra como base del éxito

Sitima compró la tierra en 2006 con ahorros de su empleo anterior y microcréditos. Afirma que la propiedad de la tierra da estabilidad para implementar ideas. La RWA en Malaui tiene más de 2.000 miembros desde 2016.

Implicaciones para la agricultura femenina

El caso muestra que la propiedad de la tierra y el apoyo técnico son esenciales. Sin embargo, la falta de financiación y formación dificulta que otras agricultoras sigan el modelo. Sitima busca conectar a mujeres con microfinanzas y proyectos de ONG.

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