La falta de ambición del plan para salvar el atún del Índio decepciona a los conservacionistas
La Comisión del Atún del Océano Índico adoptó un plan de recortes del 21% para la UE, lejos del 35% exigido. Cinco países lo objetan, poniendo en riesgo el objetivo de capturas.
La CICAA aprueba un plan de atún rabil con recortes insuficientes
El plan de recuperación del atún rabil del océano Índico es débil y no frenará la sobrepesca en 2022, según expertos y conservacionistas. La Comisión del Atún del Océano Índico (IOTC) adoptó una propuesta revisada de Maldivas el 11 de junio de 2021. La UE, que captura un tercio del total, aceptó un recorte del 21% en lugar del 35% propuesto. Cinco países costeros (Indonesia, Irán, India, Omán y Madagascar) objetaron el plan.
Negociaciones sin acuerdo real
Las conversaciones enfrentaron a la UE, con flotas industriales, contra países costeros como Maldivas, con pesca de subsistencia. La UE controló 115.000 toneladas de atún rabil en 2019 y ha capturado 4 millones de toneladas en cuatro décadas. El plan finalmente establece recortes del 21% para flotas de aguas lejanas y del 12% para estados costeros en desarrollo. Maldivas propuso un 35% de reducción para la UE, que fue rechazado.
Cinco países bloquean el cumplimiento
Indonesia, Irán, India, Omán y Madagascar formularon objeciones a la resolución. Sus pesquerías sumaron un tercio de las capturas de atún rabil en 2019. Irán incrementó sus capturas a 58.000 toneladas ese año. India y Omán alegan que su pesca es artesanal y de subsistencia. Madagascar rechazó un límite de 2.000 toneladas. Sin su apoyo, el objetivo de mantener las capturas por debajo de 403.000 toneladas es improbable.
Incumplimientos previos de la UE
La UE aceptó recortes en planes anteriores desde 2016, pero superó sus límites de captura en 2017 y 2018. La Comisión prometió investigar la sobrepesca de la flota española en 2018, pero aún no ha presentado resultados.
Antecedentes: colapso del stock y dependencia alimentaria
Los científicos advierten de que el stock de atún rabil está a pocos años del colapso. Un colapso afectaría a las pesquerías comerciales de la UE y pondría en peligro una fuente vital de nutrición para dos docenas de estados costeros del Índico, incluidos países como Madagascar, Somalia y Yemen. El impacto ecosistémico de extinguir la especie, cuyo hábitat abarca todo el Índico occidental, es desconocido.
Implicaciones: mercado en riesgo y otros problemas
La falta de un plan ambicioso pone en riesgo el mercado del atún rabil del Índico. La Fundación Internacional para la Sostenibilidad de los Productos del Mar (ISSF) criticó el «progreso mínimo general» y podría reducir el abastecimiento. La ONG Pew Charitable Trusts calificó el fracaso como «particularmente decepcionante». Además, las largas negociaciones sobre el atún rabil desviaron la atención de la sobrepesca del listado (Katsuwonus pelamis), sobreexplotado entre 2018 y 2020. La medida provisional solo es válida para 2022, y una nueva evaluación del stock provocará más negociaciones.