Estudio global confirma que los PFAS dañan a la fauna silvestre en todo el planeta
Una investigación publicada en ‘The Science of the Total Environment’ documenta que más de 600 especies animales en todo el mundo sufren los efectos de los PFAS. Estos ‘químicos eternos’ causan inmunidad suprimida, daño hepático y problemas reproductivos.
Estudio confirma que los PFAS dañan a más de 600 especies de fauna mundial
Más de 600 especies de fauna en todo el mundo están en riesgo por la exposición a sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS). Una investigación publicada en ‘The Science of the Total Environment’ documenta impactos en la salud animal en todos los continentes, con puntos críticos en EEUU, Europa, China y Australia.
Impactos generalizados en los ecosistemas
Los PFAS, conocidos como químicos eternos, se encuentran en animales de regiones remotas como el Ártico. La investigación, dirigida por el Grupo de Trabajo Ambiental (EWG, por sus siglas en inglés), mapea la exposición global y sus efectos. Estos compuestos, usados desde los años 50 en productos industriales y de consumo, se propagan por el viento y el agua.
Consecuencias documentadas para la salud animal
El estudio recoge condiciones graves desencadenadas por los PFAS: inmunidad suprimida, daño hepático y problemas reproductivos. También afectan al sistema nervioso, endocrino y al microbioma intestinal. En la fauna, la exposición se vincula a lesiones infectadas en caimanes, fallos reproductivos en aves y problemas tiroideos en focas.
La crisis de biodiversidad se agrava con la contaminación química
La contaminación por PFAS supone una amenaza adicional para la fauna global, ya en declive. Los autores señalan que la regulación de estos químicos es insuficiente en la mayoría de países. Piden acción inmediata para remediar los sitios contaminados y regular las sustancias industriales, con el fin de proteger especies amenazadas.
Un llamado a la acción regulatoria internacional
Algunas regiones como la Unión Europea han propuesto prohibiciones, pero la acción global es limitada. El estudio concluye que, ante la crisis de biodiversidad, es urgente proteger a la fauna de la contaminación química. La falta de regulación efectiva de los PFAS continúa poniendo en peligro a especies en todo el planeta.