Una investigación revela que el gobierno brasileño compra carne de tiburón para colegios y hospitales
Una investigación de Mongabay revela que 5.900 instituciones públicas brasileñas recibieron carne de tiburón entre 2004 y 2024. Los periodistas detectaron 1.012 licitaciones gubernamentales para este producto, destinado a colegios, hospitales y prisiones.
Un reportaje revela la compra masiva de carne de tiburón por el gobierno brasileño
5.900 instituciones públicas recibieron potencialmente carne de tiburón en Brasil entre 2004 y 2024. Una investigación de Mongabay descubrió 1.012 licitaciones gubernamentales para adquirir tiburón, destinado a escuelas, hospitales, prisiones y otros centros.
El origen de la investigación
Los periodistas Philip Jacobson y Kuang Keng Kuek Ser detectaron que algunos organismos públicos compraban carne de tiburón para menores. En 2021, el ayuntamiento de São Paulo canceló una compra de 650 toneladas tras las críticas de SEA SHEPHERD Brasil. Santos prohibió la carne de tiburón en comedores escolares ese mismo año. No existía ningún informe previo sobre el alcance total del fenómeno.
La búsqueda en los portales de transparencia
El equipo revisó portales de cuatro estados: São Paulo, Río de Janeiro, Minas Gerais y Paraná. La tarea fue compleja porque los portales tenían diseños distintos y funciones de búsqueda limitadas. En el portal de São Paulo, los periodistas descargaron 75.000 licitaciones y revisaron 350.000 páginas de documentos para encontrar las que contenían pescado. Identificaron 701 licitaciones de tiburón solo en ese estado. En Minas Gerais, encontraron 22 tras analizar 900 licitaciones y 3.000 archivos.
Dificultades con los datos
La palabra «cação» (tiburón en portugués) rara vez aparecía en los resúmenes de las licitaciones. Los periodistas buscaron términos como «peixe», «carne» o «alimentação» y luego revisaron cada resultado manualmente. Los archivos descargables eran a menudo PDFs de cientos de páginas con formatos inconsistentes, lo que impedía automatizar la extracción de información.
La identificación de los centros receptores
Para saber qué instituciones recibían la carne, el equipo tuvo que localizar las listas de destinatarios dentro de los pliegos de condiciones. En muchos casos, la lista no especificaba qué producto correspondía a cada centro, por lo que incluyeron todas las unidades nombradas en su registro como receptoras potenciales. Tras eliminar duplicados con herramientas de limpieza de datos, el recuento final fue de 5.900 instituciones únicas. De ellas, 5.391 eran escuelas, y pudieron confirmar que 1.153 impartían educación infantil.
Metodología de búsqueda de licitaciones de tiburón en Brasil
Los investigadores comenzaron seleccionando cuatro estados por su población o por indicios de consumo. No pudieron revisar los portales de todos los estados y municipios de Brasil, por lo que su lista de 1.012 licitaciones se considera un mínimo. En portales con pocos resultados, como el de Río de Janeiro, la búsqueda fue manual. En otros, como São Paulo, crearon programas en PYTHON para automatizar el proceso. Incluyeron solo licitaciones que llegaron a la fase de adjudicación, donde se eligió un proveedor y un precio. Excluyeron las canceladas y aquellas que ofrecían «pescado» sin especificar la especie.
Implicaciones del hallazgo sobre el consumo de tiburón
La investigación demuestra que la compra pública de carne de tiburón está extendida en Brasil. La mayoría de las licitaciones pedían «cação» sin especificar la especie, lo que, según expertos, permite que especies amenazadas acaben en los menús. Algunos funcionarios públicos declararon desconocer que «cação» significa tiburón. La palabra «tubarão» no aparecía en ninguna licitación. Los periodistas publicaron su metodología para que otros investigadores puedan replicar el análisis y el reportaje generó debate público y la petición de una audiencia parlamentaria. Otro hallazgo fue la compra de «peixe anjo», término que designa al tiburón ángel en peligro crítico.