Metadiario experimental

La inteligencia artificial dispara el consumo energético y amenaza el medio ambiente

El entrenamiento de modelos de IA consume energía equivalente a 120 años de electricidad doméstica. Los centros de datos utilizaron el 1,7% de la electricidad global en 2022 y podrían superar los 1.000 TWh en 2026, rivalizando con el consumo de naciones enteras.

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Imagen sin título / Autor no disponible / Clarín

La inteligencia artificial consume energía equivalente a países enteros

Entrenar un modelo de IA requiere 13 TWh, energía suficiente para alimentar una casa durante 120 años. Los centros de datos usaron 460 TWh en 2022, el 1,7% de la electricidad mundial, y para 2026 podrían superar los 1.000 TWh.

Impacto energético y de recursos

La inteligencia artificial genera un consumo masivo de electricidad y agua. Cada consulta gasta hasta 5 veces más que una búsqueda tradicional. En 2027, solo la IA exigirá 146 TWh, cifra equivalente al consumo anual de Argentina.

Consumo hídrico crítico

Los centros de datos pueden requerir hasta 1,5 millones de litros diarios para refrigerar servidores. En zonas con estrés hídrico, este gasto compite directamente con las necesidades de la población.

Respuesta tecnológica y alternativas

Empresas como Google, Microsoft y Amazon han anunciado compromisos para usar electricidad 100% renovable. Startups como Positron y Groq desarrollan chips especializados que prometen entre 3 y 6 veces más eficiencia por vatio frente a las GPU tradicionales.

Innovaciones en refrigeración

Se experimenta con sistemas más sostenibles, desde sumergir servidores en líquidos especiales hasta aprovechar el aire frío de países nórdicos para recortar el uso de agua potable.

Un desafío de escala global

El Foro Económico Mundial calcula que la IA generativa crecerá hasta un 50% anual hasta 2030. Sus centros de datos podrían superar el 3% de las emisiones globales de CO₂, un impacto comparable al de la aviación.

La encrucijada ambiental de la IA

La inteligencia artificial tiene potencial para optimizar redes eléctricas y acelerar la investigación climática, pero simultáneamente funciona como un motor de emisiones. El reto es alimentar de forma sostenible un sistema en crecimiento constante sin agravar la crisis climática.

Futuro energético en juego

La industria busca soluciones abiertas que mejoren la eficiencia de redes e infraestructuras. El objetivo es construir un ecosistema tecnológico capaz de escalar la innovación sin comprometer los recursos naturales, combinando competitividad con responsabilidad ambiental.

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