Parque Ecológico del Lago Texcoco sustituye al cancelado aeropuerto de México
El Gobierno de México ha transformado el terreno del cancelado NAICM en el Parque Ecológico Lago de Texcoco. Con 55 millas cuadradas, este proyecto de restauración revierte el daño ambiental y se convierte en uno de los mayores parques urbanos del mundo, capturando carbono y regulando el agua.
Gobierno mexicano convierte aeropuerto cancelado en parque ecológico
El Parque Ecológico Lago de Texcoco, uno de los mayores parques urbanos del mundo con 55 millas cuadradas, se ha establecido en los terrenos del cancelado Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM). El proyecto de restauración, dirigido por el arquitecto Iñaki Echeverría, revierte el daño ambiental de la obra aeroportuaria inconclusa.
De proyecto fallido a reserva natural
La transformación comenzó en 2018 cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador canceló el NAICM, un proyecto que había costado más de 13.000 millones de dólares y causado grave daño ecológico. El aeropuerto, planeado durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, destruyó un refugio clave para aves migratorias y alteró el paisaje cultural de la capital nahua.
Recuperación del ecosistema
Echeverría implementa una «ingeniería viviente» que reutiliza estructuras del aeropuerto abandonado. Se reconectaron nueve ríos desviados previamente, permitiendo que las lagunas se recuperen naturalmente. El área ahora alberga más del 60% de la diversidad de aves del Estado de México.
Antecedentes de un lago desaparecido
El Lago de Texcoco, que cubría 232 millas cuadradas en 1521, había perdido más del 95% de su superficie original para 2015. La construcción del aeropuerto incluyó desviar ríos y construir 24 millas de túneles, aumentando la desertificación y la presión sobre la seguridad hídrica del Valle de México.
Implicaciones ambientales y urbanas
El parque capturará más de 1,4 millones de toneladas de carbono anuales y regulará el agua para millones de residentes. Declarado Área Natural Protegida en 2022 y sitio Ramsar, funciona como zona de amortiguamiento contra inundaciones en la Ciudad de México, demostrando que la restauración ecológica a gran escala es viable.