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Análisis sitúa en Texas y Montana los centros de datos más sostenibles

Un estudio en Nature Communications identifica los estados de Texas, Montana, Nebraska y Dakota del Sur como ubicaciones óptimas para nuevos centros de datos de IA, priorizando redes renovables y menor estrés hídrico para reducir su impacto ambiental.

Centro de datos para minería de criptomonedas y computación en Stutsman County, Dakota del Norte.
Centro de datos para minería de criptomonedas y computación en Stutsman County, Dakota del Norte. / halbergman/Getty Images / WIRED

Estudio sitúa centros de datos óptimos en Texas, Montana, Nebraska y Dakota del Sur

La construcción masiva de centros de datos para IA podría generar hasta 44 millones de toneladas extra de CO₂ anuales. Un análisis en Nature Communications evalúa el impacto ambiental de esta expansión hasta 2030.

Ubicación clave para la sostenibilidad

La huella ambiental de un centro de datos depende críticamente de su localización. Los estados con redes eléctricas más renovables y menos estrés hídrico reducen significativamente las emisiones de carbono y el consumo de agua para refrigeración. El estudio identifica que Texas, Montana, Nebraska y Dakota del Sur son los candidatos óptimos para nuevas instalaciones.

Contraste con los hubs tradicionales

El desarrollo histórico se ha concentrado en Virginia y California, impulsado por incentivos fiscales y proximidad a centros de poder. Virginia, con más de 650 centros, ve amenazados sus objetivos de energía limpia para 2045. California, con problemas de escasez de agua, afronta tensiones por los recursos.

Expansión frente a recursos limitados

La industria no planea abandonar sus ubicaciones actuales, con proyectos masivos como la inversión de 9.000 millones de dólares de Google en Virginia. Construir en áreas ya estresadas, advierte el autor Fengqi You, hará que se supere la capacidad de los recursos naturales. La analogía es ir todos al mismo supermercado a la vez: la experiencia no será buena.

El auge de nuevas ubicaciones

Texas ya es el segundo estado con más centros. Montana, Nebraska y Dakota del Sur, aunque parten con pocas instalaciones, experimentan una expansión agresiva. Meta y Google han abierto centros en Nebraska, y una empresa de Los Ángeles planea el primer centro hyperscale en Dakota del Sur.

Incertidumbre y factores críticos

Las proyecciones están sujetas a mejoras en la eficiencia de los modelos, avances en refrigeración y cambios en la matriz energética. Un factor crucial es la voluntad política para la transición a renovables. La administración Trump promueve combustibles fósiles para el boom de la IA, lo que agravaría las emisiones.

Las promesas incumplidas de la Gran Tecnología

El estudio concluye que las promesas de emisiones netas cero de las tecnológicas no se cumplirán con el ritmo actual de construcción. Informes de sostenibilidad de Google y Microsoft ya reconocen que el enfoque en la IA dificulta sus objetivos climáticos.

Antecedentes: La carrera de inversión en IA

Las tecnológicas invierten masivamente en infraestructura para IA. Meta comunicó al presidente Trump que gastará 600.000 millones de dólares en infraestructura para 2028, y OpenAI ya ha comprometido 1,4 billones. Este análisis surge para calcular la huella ambiental de esta carrera desbocada.

Cierre: Transparencia para un desarrollo sostenible

El autor aboga por mayor transparencia en las emisiones de las empresas, similar a las etiquetas nutricionales. Considerar la sostenibilidad desde el inicio es clave para gestionar el crecimiento de la infraestructura de computación de IA en el país, un desarrollo que será «mucho más rápido y mucho más grande».

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