Tres de cada cuatro diabéticos suspenden tratamiento por agotamiento y costos
El 79% de las personas con diabetes sufre agotamiento emocional, según la FID. La carga económica y la rutina médica provocan que tres de cada cuatro pacientes interrumpan sus tratamientos, afectando a más de 400 millones de personas.
Tres de cada cuatro diabéticos interrumpen su tratamiento por agotamiento y costos
El 79% de las personas con diabetes sufre agotamiento emocional por la tensión constante y las exigencias del control diario. Una encuesta de la Federación Internacional de Diabetes (FID) revela que la carga económica y la rutina médica provocan la interrupción de los tratamientos.
El agobio de la gestión diaria
La medicación implica gastos que no siempre se pueden cubrir. María, diagnosticada hace ocho años, destina unos Bs 800 mensuales a su tratamiento, que incluye insulina y tiras para el glucómetro. “A veces he dejado el tratamiento porque la plata no me alcanza”, explica. Los pinchazos diarios y la incertidumbre económica generan una carga constante para los pacientes.
Impacto en el bienestar mental
El estudio de la FID indica que el miedo a desarrollar complicaciones (83%) es el factor que más afecta al bienestar mental. Le siguen la gestión diaria de la enfermedad (76%), el estigma y la discriminación (58%), y el miedo a las agujas (55%). La organización estima que el bienestar mental de más de 400 millones de personas podría verse afectado.
Una enfermedad silenciosa y crónica
La diabetes es una condición para toda la vida que no se cura, se trata. La doctora Ángela Fierro del Servicio Departamental de Salud (SEDES) explica que la enfermedad suele manifestarse sin síntomas iniciales, apareciendo complicaciones tras cinco o diez años. En Bolivia, los datos del Programa Nacional de Enfermedades No Transmisibles de 2023 registraron 8.857 casos de diabetes tipo II por cada 100.000 habitantes.
Un problema global en crecimiento
La FID estima que más de 500 millones de personas viven actualmente con diabetes en el mundo. Se prevé que una de cada ocho personas se vea afectada para 2045. El profesor Peter Schwarz, presidente de la FID, afirmó la necesidad de ir más allá del control de la glicemia para lograr una mejor calidad de vida para las personas con diabetes.