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Un bosque clave de Bolivia, a punto de ser vendido a una empresa agropecuaria brasileña

Una parcela de 30.019 hectáreas del bosque seco Chiquitano en Santa Cruz está a punto de venderse a la empresa agrícola brasileña Bom Futuro, que planea desmontarla. La venta, tres veces el tamaño de París, supondría una pérdida ecológica significativa para este corredor vital.

Bosque en la Chiquitanía degradado por la agricultura.
Bosque en la Chiquitanía degradado por la agricultura. / Wikimedia / Mongabay

Bosque de 30.019 hectáreas en Santa Cruz a punto de venderse a empresa agrícola brasileña

Una parcela de 30.019 hectáreas del bosque seco Chiquitano en Santa Cruz está a punto de ser vendida a la empresa brasileña Bom Futuro. Documentos consultados por Mongabay indican que la compañía planea desmontar el área para agricultura. El terreno es actualmente gestionado por una filial del fabricante holandés de suelos de madera INPA.

Un corredor ecológico en la mira del agronegocio

El bosque seco Chiquitano, que cubre unos 24 millones de hectáreas, actúa como un corredor vital entre la Amazonía, el Gran Chaco y el Cerrado. La venta de esta parcela, tres veces el tamaño de París, supondría una pérdida ecológica significativa. Organizaciones indígenas alertan de que el cambio de uso del suelo aceleraría la degradación y la desertificación de sus territorios aledaños.

Fracasa la opción de compra sostenible

INPA Parket, que gestiona el área con tala selectiva desde mediados de los 2000, decidió venderla. La organización sueca Amazonas For Life Europe AB estuvo en negociaciones para adquirirla y desarrollar un proyecto agroforestal con créditos de carbono, con financiación de entidades holandesas. Sin embargo, en julio se supo que INPA había acordado la venta preliminar a Bom Futuro por unos 20 millones de dólares.

Antecedentes: Dos décadas de gestión forestal certificada

La parcela ha sido manejada durante alrededor de dos décadas por la filial del fabricante holandés INPA Parket, que practicó tala selectiva de maderas duras nativas y obtuvo certificaciones del Forest Stewardship Council (FSC) por su trabajo sostenible. Paul Roosenboom, gestor del bosque, declaró que ahora carece de recursos para mantenerla, razón por la cual se decidió su venta.

Cierre: Medidas legales para intentar frenar la venta

Tras el fracaso de su opción de compra, la Iniciativa 2022, vinculada a Amazonas For Life, apoya un desafío legal de los grupos indígenas Lomerío y Monte Verde. Con el respaldo de la Fundación Jenecherú, la Central Indígena de Comunidades Originarias de Lomerío (CICOL) considera pedir a la Autoridad de Bosques y Tierra (ABT) que reconozca el bosque como área protegida y revoque permisos de desmonte. Aunque Bom Futuro necesitaría la aprobación de la ABT y la Gobernación de Santa Cruz para desmontar, los conservacionistas señalan que estas leyes rara vez se hacen cumplir.

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