Científicos reclaman mayor papel climático para ecosistemas olvidados de Latinoamérica
Turberas, manglares, humedales y pastos marinos almacenan más carbono por hectárea que los bosques tropicales, pero su potencial no está reflejado en los planes climáticos nacionales de la región, según un reportaje de Mongabay Latam.
Científicos reclaman mayor papel climático para ecosistemas latinoamericanos olvidados
Turberas, manglares, humedales y pastos marinos almacenan más carbono por hectárea que los bosques tropicales, pero su potencial no está reflejado en los planes climáticos nacionales de la región. Un reportaje de Mongabay Latam recorre varios países para documentar esta omisión.
Ecosistemas de alto carbono excluidos de los compromisos nacionales
Los esfuerzos contra el cambio climático se han centrado en bosques tropicales como la Amazonía. Sin embargo, otros ecosistemas almacenan aún más carbono y no figuran de forma prominente en las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC). Un equipo periodístico documentó la situación de páramos, humedales costeros, turberas, manglares y praderas de pastos marinos.
La fijación política en los bosques
En Colombia, el profesor Juan Carlos Benavides señala que las autoridades están «obsesionadas con los bosques». Aunque los páramos podrían absorber entre un 10% y un 15% de las emisiones del país, no se incluyen en los inventarios oficiales. La falta de metodologías reconocidas impide que su conservación cuente para los reportes nacionales.
Humedales de agua dulce, los grandes ignorados
En México, la investigadora Patricia Moreno Casasola indica que los humedales costeros de agua dulce capturan grandes cantidades de carbono, pero su superficie disminuye por el cambio de uso del suelo para agricultura. Además, suelen ser confundidos con manglares en los mapas oficiales.
Descubrimientos científicos revelan depósitos de carbono excepcionales
Investigaciones recientes cuantifican la capacidad de estos ecosistemas. Un estudio de 2024 en Perú halló que las turberas de Abanico del Pastaza almacenan hasta 1.700 toneladas métricas de carbono por hectárea en el suelo. En Colombia, un mapa de turberas sugiere que su densidad de carbono es de cuatro a diez veces mayor que la de la selva amazónica.
Pastos marinos, un potencial submarino desaprovechado
Según datos de la ONU, las praderas de pastos marinos cubren solo el 0,1% del fondo oceánico pero pueden almacenar el 18% del carbono oceánico global. En Venezuela, la investigadora Mayré Jiménez estudia su potencial, pese a amenazas como el turismo y especies invasoras.
Manglares, un caso de éxito en conservación comunitaria
Ecuador destaca por su estrategia de concesión de manglares a comunidades de pescadores artesanales. Mediante acuerdos de uso sostenible, el 62% de los manglares del país están protegidos por locales, lo que ha revertido la tendencia histórica de pérdida.
La necesidad de integrar la ciencia en la política climática
Los expertos coinciden en que los países comienzan a reconocer la importancia de estos ecosistemas, pero persisten obstáculos. La falta de mapas detallados y la desconexión entre ciencia y tomadores de decisiones impiden su inclusión efectiva en los NDC. La articulación entre instrumentos técnicos y políticos del Estado se identifica como el mayor desafío.
La protección de estos ecosistemas es clave para los compromisos climáticos
La inclusión de turberas, manglares, humedales y pastos marinos en los planes nacionales podría significar una contribución significativa a la mitigación del cambio climático. Su alta capacidad de secuestro de carbono, a menudo superior a la de los bosques, los convierte en aliados cruciales para cumplir los objetivos del Acuerdo de París, que aún están lejos de alcanzarse.