Metadiario experimental

Corredores ecológicos, alternativa a sacrificios para gestionar elefantes en África Austral

Los corredores de vida silvestre permiten el movimiento transfronterizo de elefantes en la zona KAZA, aliviando la presión en áreas protegidas. Sin embargo, su uso genera conflictos con comunidades y presenta diferencias de comportamiento entre machos y hembras.

Elefantes cruzan una carretera en Zambia rumbo al río Zambezi.
Elefantes cruzan una carretera en Zambia rumbo al río Zambezi. / Autor no disponible / Fuente no disponible

Corredores, no sacrificios, alivian la sobrepoblación de elefantes en África Austral

Los corredores de vida silvestre son la pieza clave para gestionar las crecientes poblaciones de elefantes en la zona de conservación transfronteriza KAZA-TFCA, que alberga a 228.000 ejemplares. Esta infraestructura ecológica permite su movimiento entre países y alivia la presión en áreas protegidas, aunque genera conflictos con comunidades humanas.

Infraestructura para un gigante itinerante

El elefante Z16, un macho con collar de seguimiento, ha recorrido casi 12.000 kilómetros cruzando cuatro países en dos años. Su viaje ejemplifica cómo estos animales utilizan rutas establecidas, como el Corredor de Sobbe en Namibia, para moverse entre parques nacionales. Estos pasos son válvulas de presión fundamentales en un paisaje donde la población de elefantes crece, pero el espacio no.

Un desafío social y político

La antropóloga Emilie Köhler señala que los corredores invariablemente se intersectan con comunidades humanas. Los elefantes nómadas que buscan cultivos son un problema grave para los agricultores locales, quienes deben montar guardia nocturna para proteger sus campos. A pesar de esto, la tolerancia en la zona de Sobbe es alta, en parte debido a compensaciones por daños e ingresos por la caza regulada.

La barrera invisible para las hembras

Los datos de 291 elefantes con collar revelan una diferencia clave: solo el 36% de los que cruzaron fronteras eran hembras. Las manadas lideradas por hembras, que constituyen más del 85% de la población, rara vez cruzan vallas fronterizas o ríos grandes, posiblemente por el riesgo para sus crías. Robin Naidoo de WWF-US indica que la memoria de vallas electrificadas o patrulladas puede disuadirlas. Si no se mueven las hembras, no se resuelve la sobrepoblación, afirma la bióloga Kerryn Carter.

Más allá de los corredores definidos

La permeabilidad general del paisaje también es crucial. Un caso excepcional lo demuestra: una hembra con collar en Namibia cruzó varias vallas y caminó 150 kilómetros entre reservas sin usar un corredor designado. Este movimiento, el primero registrado en más de 15 años en esa zona, muestra que la conectividad puede lograrse de múltiples formas.

Coexistencia con beneficios comunitarios

En el Corredor de Sobbe, la coexistencia se basa en un modelo de beneficio compartido. La comunidad recibe compensaciones por daños, empleos como guardas de caza y créditos por mantener el corredor intacto. Los ingresos por la caza de trofeo de un número limitado de elefantes (cuatro en 2023), bajo la política de gestión comunitaria de Namibia, se han usado para electrificar hogares. Un jefe local expresó a Köhler que los elefantes son prueba de que la tierra sigue viva.

El camino a seguir: mantener las rutas abiertas

El grupo de trabajo permanente de especialistas en elefantes de KAZA identifica corredores, detecta barreras y busca integrar estas rutas en las políticas de uso del suelo de los países. El objetivo es que esta infraestructura ecológica perdure. La solución al desafío demográfico de los elefantes pasa por asegurar la conectividad, un esfuerzo que combina ciencia, gestión del territorio y acuerdo social.

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