Un estudio en Nature advierte que el colonialismo aún marca la conservación global
Un estudio en ‘Nature’ vincula los fracasos persistentes en conservación con la exclusión de comunidades y el legado colonial. Propone un marco, RACE, para abordar estas inequidades, crucial para la meta global 30×30.
Un artículo en Nature vincula los fracasos de la conservación con la exclusión histórica
Un marco propuesto en ‘Nature’ vincula los fracasos persistentes en conservación con el legado colonial y la exclusión de comunidades. El estudio argumenta que las dinámicas de raza y poder aún moldean la práctica actual, afectando a quién se escucha y quién asume los costes.
Las raíces coloniales y su influencia actual
El artículo A Framework for Addressing Racial and Related Inequities in Conservation señala que la conservación moderna emergió en un contexto colonial. Este trataba la tierra como vacía y a las personas como obstáculos. Esos supuestos, según los autores, nunca se desmantelaron por completo y sobreviven influyendo en quién tiene autoridad.
La expansión de áreas protegidas y sus riesgos
Con la meta global de proteger el 30% del planeta para 2030 (30×30), el artículo advierte un riesgo. Los países sin mecanismos para reconocer derechos consuetudinarios pueden repetir injusticias pasadas con modelos estatales que excluyen a comunidades locales e indígenas.
Un marco para el cambio: RACE
Los autores, liderados por Moreangels Mbizah de Wildlife Conservation Action, proponen el marco RACE. Este se centra en Derechos, Agencia (autoridad real de las comunidades), Cuestionamiento de prácticas dañinas y Educación que reconozca sistemas de conocimiento no occidentales.
Narrativas asimétricas y costes sociales
El estudio examina cómo las campañas de conservación dirigidas a audiencias en Europa y Norteamérica a menudo centran el valor en animales carismáticos. Esto puede desvalorizar implícitamente las vidas de las personas que coexisten con la fauna, cuyos conflictos reciben menos atención global.
Antecedentes: La dependencia del camino institucional
Los autores rastrean las raíces institucionales de la conservación al siglo XIX, cuando se establecieron áreas protegidas en paisajes colonizados mediante desalojos forzosos. Aunque el campo ha evolucionado, argumentan que estas normas heredadas crean «dependencias de camino» que aún privilegian el control centralizado.
Cierre: La conservación como cuestión de relaciones
El análisis concluye que la conservación opera en un mundo fragmentado con escepticismo hacia las instituciones internacionales. Abordar las inequidades no es solo una preocupación ética, sino estratégica para la legitimidad y durabilidad de los proyectos. Ignorar las relaciones de poder, señalan, asegura que sus consecuencias las sufran los menos poderosos.