Trump amenaza a Canadá con aranceles del 100% si firma un acuerdo comercial con China
Donald Trump amenaza con imponer aranceles del 100% a todos los bienes canadienses si el país firma un acuerdo comercial con China. La advertencia, dirigida al primer ministro Mark Carney, intensifica la tensión comercial bilateral.
Trump amenaza a Canadá con aranceles del 100% por pacto con China
Donald Trump advierte que impondrá aranceles del 100% a todos los bienes canadienses si el país firma un acuerdo comercial con China. La amenaza, realizada a través de Truth Social, se produce días después de que el primer ministro canadiense, Mark Carney, criticara en Davos el unilateralismo de la política exterior estadounidense.
Un ultimátum desde las redes sociales
El presidente estadounidense dirigió su advertencia directamente a Mark Carney. En su mensaje, Trump afirmó que si Canadá se convierte en un «puerto de descarga» para productos chinos, Estados Unidos responderá con aranceles máximos. La provocación incluyó el uso deliberado del término «gobernador» para referirse a Carney, insistiendo en su idea de anexión.
Origen de la tensión comercial
La amenaza surge tras dos movimientos recientes de Ottawa. Primero, la negociación de un acuerdo con China para reducir aranceles a 50.000 vehículos eléctricos. Segundo, el discurso de Carney en Davos, donde habló de la «ruptura del orden mundial» e instó a los países medianos a aliarse. Como réplica, Trump retiró la invitación a Carney para su «Junta de Paz».
Antecedentes de una relación deteriorada
Canadá ya soporta aranceles del 35% sobre acero, aluminio, automóviles y madera desde mayo pasado, justificados por Trump por el flujo de inmigrantes ilegales y fentanilo. Es el único país del G7 sin un acuerdo comercial actualizado con Estados Unidos, y la próxima revisión del Acuerdo Canadá-Estados Unidos-México añade más presión a las negociaciones.
Cierre: Una autonomía bajo presión
La postura de Ottawa, expresada en Davos, es de resistencia a la subordinación que percibe de Washington. El conflicto plantea la incertidumbre sobre el futuro de la principal relación comercial de Canadá y cuestiona el margen real de maniobra de un país frente al peso económico de su vecino. Por ahora, Carney no ha respondido públicamente a la última amenaza.