Alemania y Francia impulsan un núcleo duro de seis países para acelerar la integración europea
Alemania y Francia lideran una propuesta para que seis países de la UE avancen más rápido en soberanía económica. La iniciativa, con cuatro pilares concretos, busca responder a la fragmentación global y reducir dependencias externas.
Alemania y Francia impulsan una Europa a dos velocidades con seis países
Los ministros de Finanzas de Alemania, Francia, Polonia, España, Italia y Países Bajos mantendrán una videoconferencia el 28 de enero como pistoletazo de salida. La propuesta, liderada por Berlín y París, busca que este grupo avance más rápido en materias de soberanía económica cuando la Unión Europea (UE) al completo no pueda.
Una agenda concreta para la resiliencia económica
La iniciativa, planteada en una carta, se centra en cuatro pilares concretos. El primero es acelerar la unión de mercados de capitales para financiar mejor a las empresas europeas. El segundo, fortalecer el papel internacional del euro. El tercero, coordinar la inversión en defensa para ganar escala. Y el cuarto, garantizar el acceso a materias primas críticas y reducir dependencias externas.
Respuesta a la fragmentación global
El plan es una respuesta a la fragmentación de los mercados globales y al riesgo de que suban los aranceles. El argumento es que, sin medidas, el crecimiento y la inversión en Europa pueden sufrir. La agenda se enmarca en un impulso más amplio de soberanía económica franco-alemán.
Antecedentes de una cooperación reforzada
El impulso para una Europa a dos velocidades no es nuevo, pero Berlín busca ahora formalizarlo. La propuesta sigue a una reunión bilateral el 19 de enero entre los ministros alemán y francés, donde presentaron una agenda conjunta. Esta incluía una plataforma para conectar inversores institucionales con fondos de capital riesgo europeos y fortalecer la Iniciativa de Campeones Tecnológicos Europeos (ETCI).
Un método que divide opiniones
Los partidarios ven el método como práctico y creíble, donde un núcleo dispuesto actúa primero y marca una pauta. Los críticos, sin embargo, advierten del riesgo de que se forme un círculo interior permanente que divida a la UE entre un núcleo y una periferia. El mensaje de Berlín y París es claro: las mayores economías europeas quieren actuar con más rapidez y están dispuestas a hacerlo juntas.