Inmigrantes en Minneapolis recurren a clases virtuales por miedo a redadas de ICE
Familias inmigrantes en Minneápolis, por miedo a las redadas del ICE, han sacado a sus hijos de la escuela presencial. Recurren a la educación online, reviviendo una práctica de la pandemia, mientras su vida cotidiana queda paralizada.
Inmigrantes en Minneápolis recurren a clases virtuales por redadas del ICE
Niños y jóvenes solicitantes de asilo en Minneápolis (Minnesota, EE.UU.) han dejado de asistir a la escuela presencial. El motivo es el miedo a las redadas de deportación impulsadas por la administración del presidente Donald Trump. Esta situación se produce tras una revisión del estatus legal de unos 5.600 refugiados en el estado.
Un aula convertida en búnker
Casos como el de Esmeralda, Kevin y Carlos, nombres ficticios para proteger su identidad, son ahora comunes. Tras una redada en una escuela secundaria hace un mes, su madre, Abril, decidió que sus hijos no saldrían de casa. La educación en línea, una práctica de la pandemia, se ha reinstaurado por necesidad. La familia llegó desde México hace año y medio y aún espera una decisión sobre su asilo.
Consecuencias del confinamiento autoimpuesto
Para los menores, esta situación es «rara», «estresante» y «aburrida». Extrañan el contacto social y las actividades al aire libre. Los padres, Abril y Rigoberto, expresan su preocupación por el impacto emocional en sus hijos y su propia impotencia. Rigoberto, mecánico, no ha ido a su taller, ubicado a una cuadra, en más de un mes.
Antecedentes: la revisión que desató el miedo
La llegada de cientos de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) a Minneápolis en diciembre incrementó el temor. La campaña se vincula a una revisión del estatus legal de refugiados en Minnesota que no han recibido la residencia permanente. A finales de enero, un juez federal bloqueó temporalmente las detenciones de este grupo.
Cierre: una vida en pausa
La repercusión inmediata es una vida cotidiana paralizada. Las familias evitan cualquier salida, incluso para tareas básicas. El temor persiste a pesar de las órdenes judiciales. Rigoberto reflexiona: Algún día podrán salir, «pero ya no va a ser lo mismo».