Japón agota su papel de cajero automático global tras tres décadas de crédito barato
La victoria electoral de Sanae Takaichi en Japón pone fin a tres décadas de financiación barata global. El cambio de política, que aumenta el gasto público, ha provocado un fuerte repunte de los rendimientos de la deuda japonesa, amenazando con elevar los costes de financiación en todo el mundo.
Japón termina 30 años de financiación barata global tras victoria electoral de Takaichi
El coste de la deuda japonesa podría pasar del 9% al 25% del gasto público. La nueva primera ministra, Sanae Takaichi, obtuvo una supermayoría para aumentar el gasto. Los mercados de bonos reaccionan con subidas de rentabilidad históricas.
Un cambio con consecuencias mundiales
Durante tres décadas, el yen barato financió deuda global mediante el carry trade. Japón es el mayor tenedor de deuda estadounidense, con 1,2 billones de dólares. El aumento de tipos en Japón incentiva la repatriación de capitales, lo que puede elevar los costes de financiación en economías desde Estados Unidos hasta mercados emergentes.
Los mercados ya castigan la apuesta
La rentabilidad del bono a 40 años de Japón alcanzó un récord del 4,2%. Un investigador describió este mercado como «el canario en la mina de carbón». El país tiene una deuda del 230% de su PIB, que hasta ahora refinanciaba a tipos cercanos al 0%.
Antecedentes: La máquina expendedora global
Japón funcionó como un cajero automático global con tipos de interés casi cero. Esto permitió a los inversores pedir prestado yen para financiar activos en todo el mundo. El tamaño de esta operativa, el yen carry trade, se estima entre 4 y 20 billones de dólares.
Cierre: El fin de una era silenciosa
La época en que Japón subvencionaba el dinero barato para el mundo termina. El giro político hacia un mayor gasto público, en un contexto de tipos al alza, marca un punto de inflexión. La repercusión se extenderá a todas las economías que se beneficiaron del capital japonés.