IPBES advierte que la pérdida de biodiversidad es un riesgo sistémico para la economía global
Un informe de la IPBES advierte que la degradación de la naturaleza supone un riesgo sistémico para la economía, con flujos financieros dañinos 33 veces mayores que la inversión en conservación. La estabilidad de cadenas de suministro y mercados está en juego.
IPBES advierte que la pérdida de biodiversidad es un riesgo económico sistémico
7,3 billones de dólares anuales se destinan a actividades que dañan la naturaleza, frente a 220.000 millones para conservación. Un nuevo informe del IPBES, respaldado por gobiernos en Mánchester, argumenta que la degradación de los sistemas naturales amenaza cadenas de suministro y la estabilidad financiera.
La dependencia económica de la naturaleza
El informe de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) establece que todas las empresas dependen, directa o indirectamente, de los sistemas vivos. Sectores como la agricultura, la energía o los seguros están vinculados a la polinización, cuencas hidrográficas estables o la regulación del clima.
Desequilibrio financiero y riesgos empresariales
El flujo financiero que perjudica a la biodiversidad es 33 veces mayor que la inversión en conservación. Para las empresas, esto se traduce en riesgos físicos (interrupciones en el suministro) y riesgos de transición por cambios regulatorios. Estos riesgos pueden volverse sistémicos.
La medición y la falta de datos
Menos del 1% de las empresas que reportan públicamente mencionan impactos en la biodiversidad. Instituciones financieras citan la falta de datos fiables y modelos como barrera principal. El informe propone un marco con criterios de cobertura, precisión y capacidad de respuesta para la toma de decisiones.
El problema de los incentivos y los costes distribuidos
Bajo las condiciones actuales, lo rentable suele entrar en conflicto con lo beneficioso para la biodiversidad. El informe señala que el desarrollo industrial amenaza el 60% de las tierras indígenas globales. Estas comunidades soportan costes desproporcionados y su conocimiento rara vez se integra en las decisiones empresariales.
Un cambio de marco: de la moral a la economía
El informe enmarca la biodiversidad no como un llamamiento moral, sino como una condición económica. Señala que el capital natural por persona ha caído un 40% desde 1992. La erosión continua de los sistemas naturales reducirá el margen en el que los mercados funcionan de forma predecible.
Implicaciones para la continuidad económica
El caso de negocio para la biodiversidad se centra en la continuidad más que en la oportunidad. El informe sugiere que, sin cambios en políticas, incentivos financieros y normas sociales, la acción voluntaria corporativa no será suficiente. La resiliencia de la propia economía depende de que empresas y financieros ajusten sus modelos.