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Los bosques tropicales generan lluvias valoradas en miles de millones, según un nuevo estudio

Un estudio científico cuantifica que cada metro cuadrado de selva amazónica produce unos 300 litros de lluvia al año. Esta precipitación, esencial para la agricultura y la energía, tiene un valor estimado de 20.000 millones de dólares anuales solo en Brasil.

Amanecer sobre el río Pinipini en la Amazonía peruana.
Amanecer sobre el río Pinipini en la Amazonía peruana. / Rhett A. Butler / Mongabay

La lluvia generada por la Amazonía vale decenas de miles de millones anuales

Un estudio cuantifica que cada metro cuadrado de selva amazónica genera unos 300 litros de lluvia al año para la región. La deforestación reduce esta precipitación, amenazando sistemas agrícolas y energéticos que dependen de este ciclo hídrico continental.

Los bosques como fábricas de lluvia

Una revisión científica publicada en Communications Earth & Environment mide un proceso conocido: los bosques tropicales generan lluvia activamente. Mediante evapotranspiración, los árboles liberan humedad a la atmósfera, contribuyendo a la formación de nubes y precipitación. La cuantificación revela que la pérdida de un punto porcentual de bosque reduce la lluvia regional unos 2.4 milímetros anuales, con un efecto mayor en la cuenca del Amazonas.

Los ríos voladores y su alcance continental

La humedad evaporada viaja largas distancias, un fenómeno conocido como «ríos voladores». Esto significa que granjas, ciudades y embalses situados a cientos o miles de kilómetros pueden depender de la lluvia generada por bosques lejanos. La eliminación de un kilómetro cuadrado de bosque puede reducir las precipitaciones en cientos de millones de litros anuales en la región circundante.

Repercusión en la agricultura y la energía

La reducción de lluvias por deforestación amenaza la viabilidad agrícola y la generación de energía hidroeléctrica. Estudios de modelización indican que las presas en la Amazonía podrían producir mucha menos electricidad si se talan los bosques circundantes, ya que el caudal de los ríos depende de la precipitación en toda la cuenca.

Un valor económico cuantificado

Al asignar un valor monetario al agua de lluvia basado en precios agrícolas, la revisión estima que la precipitación generada por el bosque en la Amazonía brasileña puede valer unos 20.000 millones de dólares anuales. Esta cifra es un orden de magnitud mayor que el valor anual de la producción maderera en la misma región.

De la conservación global a la seguridad nacional

Este marco traslada el argumento de la conservación de beneficios globales, como el carbono, a prioridades domésticas. Los bosques sostienen ciclos hídricos de los que dependen la seguridad alimentaria, el suministro energético y el agua urbana. La deforestación, por tanto, arriesga la estabilidad económica de las naciones de la región.

Un sistema climático irremplazable

La síntesis científica presenta a los bosques tropicales como componentes activos de la maquinaria hidrológica terrestre. Operan como una infraestructura hídrica a escala continental que no puede ser reconstruida una vez desmantelada. El mensaje para los responsables políticos es que la deforestación no es solo pérdida de árboles, sino el desmontaje de un sistema climático del que dependen economías modernas.

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