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Comunidades amazónicas crean redes eléctricas autónomas tras incumplimiento de megapresa

Tras el incumplimiento de las promesas de la megapresa Belo Monte, comunidades en la Reserva Tapajós-Arapiuns implementan sistemas híbridos solares e hidrocinéticos. Este proyecto piloto garantiza electricidad 24 horas, reemplaza generadores diésel y mejora la calidad de vida de casi 200 personas.

Residentes de la comunidad Porto Rico transportan equipos para construir sistemas de energía autónomos.
Residentes de la comunidad Porto Rico transportan equipos para construir sistemas de energía autónomos. / Autor no disponible / Mongabay

Comunidades amazónicas instalan sistemas energéticos autónomos tras incumplirse promesas de megapresa

Un proyecto piloto en la Reserva Tapajós-Arapiuns suministra electricidad 24 horas con paneles solares y turbinas hidrocinéticas. Esta iniciativa surge después de que la megapresa de Belo Monte, operativa desde 2016, no llevara energía asequible a las comunidades locales, que sufren cortes y facturas elevadas.

El fracaso del modelo energético centralizado

Un estudio de 2024 de la Universidad Estatal de Campinas y la Universidad Estatal de Michigan, financiado por la FAPESP, reveló que el 86.8% de 500 familias encuestadas en Altamira sufrió un impacto negativo en el precio de la electricidad tras la construcción de Belo Monte. El antropólogo Emilio Moran señaló que la energía «va a São Paulo y Río, nunca pasa por las comunidades amazónicas».

Costes y emisiones de la dependencia diésel

Muchas comunidades cerca de la presa dependen de generadores diésel. Los subsidios gubernamentales para este combustible pueden alcanzar los 2.500 millones de dólares anuales y generan 1,6 millones de toneladas de emisiones de CO₂. Según el Global Energy Monitor, 990.000 personas en la Amazonía brasileña carecen de electricidad.

Una alternativa comunitaria en la Reserva Tapajós-Arapiuns

Frente a esto, un proyecto piloto liderado por Moran con apoyo de la Universidad Federal de Oeste de Pará (UFOPA) y financiado por la Universidad de Michigan, ha instalado sistemas fuera de la red. Combinan energía fotovoltaica con turbinas hidrocinéticas de rotación lenta, diseñadas para no dañar la fauna fluvial. Las turbinas funcionan las 24 horas aprovechando el caudal del río.

Impacto inmediato en la calidad de vida

En la comunidad de Porto Rico, el proyecto reemplazó un generador diésel que consumía 60 litros mensuales. Ahora tienen un congelador comunitario e internet permanente. Evanilson Silva de Souza destacó que ahora pueden llamar a una ambulancia desde la comunidad, algo que antes era imposible y costaba vidas.

Antecedentes: La promesa incumplida de Belo Monte

Cuando Brasil aprobó el complejo hidroeléctrico de Belo Monte en el río Xingu, se prometió energía limpia y desarrollo para comunidades aisladas. Casi una década después, la cuarta mayor central hidroeléctrica del mundo opera al 23% de su capacidad en 2024 y muchas familias ribereñas siguen desconectadas o pagan tarifas altísimas.

Cierre: Un modelo replicable para la autonomía energética

El proyecto, que ya beneficia a casi 200 personas, incluye un programa educativo para que las comunidades gestionen los sistemas. La iniciativa crea una red energética independiente y plantea un modelo alternativo al centralizado, que ignoró las necesidades territoriales. Su expansión está planificada para los próximos años.

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