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Brasil fracasa en integrar el riesgo climático en su planificación nacional, según expertos

Brasil, altamente expuesto al cambio climático, no integra los riesgos de sus biomas interconectados en la planificación nacional. Esto amenaza su economía, energía y población, especialmente a los más vulnerables.

El Mercado Central inundado tras fuertes lluvias en Porto Alegre, Brasil, el 9 de mayo de 2024.
El Mercado Central inundado tras fuertes lluvias en Porto Alegre, Brasil, el 9 de mayo de 2024. / Andre Penner/AP Photo / Mongabay

Brasil no integra el riesgo climático en su planificación nacional

Brasil es uno de los países más expuestos al colapso climático y el que más poder tiene para frenarlo. Sus principales biomas regulan el agua y la agricultura del país. La degradación de uno desestabiliza a los otros, generando riesgos económicos y ambientales en cascada.

Un sistema natural interconectado en riesgo

Los biomas de Brasil funcionan como un sistema físico integrado. La Amazonía genera los ríos voladores que llevan humedad al sur y este. El Cerrado recarga los acuíferos para la agricultura y la energía hidroeléctrica. El Pantanal regula los ciclos de inundaciones. La deforestación en uno desestabiliza los patrones de lluvia a miles de kilómetros.

Consecuencias económicas y sociales tangibles

La red eléctrica brasileña depende en dos tercios de la hidroeléctrica. Las sequías reducen los embalses y obligan a usar generación térmica cara, alimentando la inflación. Solo el 15% de los municipios tiene planes de adaptación climática. Los impactos climáticos golpean más a los pobres, asentados en periferias urbanas informales y con menos servicios.

La paradoja de un país tesoro y víctima

Brasil posee casi el 60% de la cuenca amazónica, grandes reservas de agua dulce y un sistema agrícola muy competitivo. Sin embargo, ya se ha calentado entre 1 y 1.5 grados respecto a niveles preindustriales. En trayectorias altas, partes de la Amazonía y el Cerrado podrían superar los 3 grados para la década de 2040.

La necesidad de una respuesta sistémica

Brasil necesita instituciones que gestionen riesgos transbioma y transectoriales. El desafío no se alinea con ciclos electorales de cuatro años o carteras ministeriales individuales. La escala de interdependencia requiere hacer visibles los costes reales de la inacción antes de que lleguen como desastres. Las inundaciones de Porto Alegre en mayo de 2024 fueron una señal de advertencia.

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