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Guerra arancelaria impulsa la soja en el Cerrado brasileño, amenazando tierras indígenas

Las exportaciones de soja brasileña a China alcanzaron 85,4 millones de toneladas en 2025, impulsadas por la guerra comercial. Esta expansión, centrada en el Cerrado, genera presión ambiental y afecta a tierras indígenas.

El río Buriti en la Tierra Indígena Tirecatinga, rodeado de Cerrado.
El río Buriti en la Tierra Indígena Tirecatinga, rodeado de Cerrado. / André Dib para Mongabay / Mongabay

Guerra arancelaria impulsa producción récord de soja en el Cerrado brasileño

Las exportaciones brasileñas de soja a China alcanzaron 85,4 millones de toneladas en 2025. La tensión comercial entre EE.UU. y China ha beneficiado a los productores de Brasil, especialmente en Mato Grosso. Esta expansión amenaza el bioma del Cerrado y afecta a tierras indígenas.

Expansión sojera presiona el Cerrado y comunidades

La producción de soja en Mato Grosso aumentó un 54,5% entre 2019 y 2025, pasando de 33 a 51 millones de toneladas. La apertura de nuevas fronteras agrícolas, facilitada por carreteras como la BR-163, es un factor clave. Según CONAB, la superficie plantada creció en 3,4 millones de hectáreas. Esta expansión se da principalmente en el Cerrado, una sabana esencial para el suministro de agua de Brasil.

Impacto directo en la Tierra Indígena Tirecatinga

Comunidades de los pueblos Terena, Nambikwara, Manoki y Rikbaktsa reportan contaminación por pesticidas y bloqueo de ríos con pequeñas centrales hidroeléctricas. La cuenca del Juruena, donde se asienta el territorio, ha perdido 2 millones de hectáreas de vegetación desde 1985 por la agricultura. Cleide Terena, líder indígena, afirma que solo el bosque dentro de su tierra permanece en pie.

Ferrogrão: la polémica infraestructura logística

El sector agroindustrial cuenta con el ferrocarril Ferrogrão para transportar hasta 65 millones de toneladas anuales de grano. El proyecto, que sigue la ruta de la BR-163, espera un fallo del Supremo Tribunal Federal sobre una reducción en el Parque Nacional de Jamanxim. Pueblos indígenas y movimientos sociales protestan contra la obra, que consideran un motor de deforestación y conflictos.

Soja indígena: entre la oportunidad y la regulación

La cooperativa Copihanama, formada por indígenas, recibió licencia de IBAMA para plantar soja de forma mecanizada en sus territorios. En Tirecatinga, cultivan desde 2004 en una área fija, tras firmar acuerdos con autoridades ambientales. Los beneficios se distribuyen entre los residentes, pero la actividad está sujeta a estrictas condiciones para proteger el medio ambiente.

Cadena de suministro y riesgo de deforestación

Plataformas como Trase identifican vínculos entre la exportación de soja y la deforestación. Grandes traders como Bunge, Cargill y ADM están entre los grupos con mayor riesgo potencial. El Cerrado carece de instrumentos de protección como la Moratoria de la Soja de la Amazonía, lo que lo hace más vulnerable.

Cerrado vulnerable frente a la demanda global

Mientras el código forestal exige reservas legales, la soja impulsa la conversión de vegetación nativa en pastos. Expertos señalan que el crecimiento futuro debe venir de la intensificación productiva, no de nueva deforestación. La Ley de Deforestación de la UE, que entra en vigor en diciembre, no cubre grandes áreas del bioma del Cerrado.

Antecedentes: La guerra comercial como acelerador

La tensión comercial entre EE.UU. y China, que se agravó en 2025 con aranceles del 34% al poroto estadounidense, desvió la demanda hacia Brasil. Este fenómeno ya se había observado en 2019 durante el gobierno de Donald Trump. La dependencia china de la soja brasileña y la mejora de la logística interna consolidaron a Mato Grosso como el principal estado productor.

Cierre: Presiones ambientales y disputa territorial

La expansión sojera, impulsada por factores externos y proyectos de infraestructura, genera una presión constante sobre el Cerrado y los territorios indígenas. Los impactos se materializan en contaminación por agrotóxicos, fragmentación de ríos con represas y conflictos por la tierra. El futuro del bioma y de las comunidades que dependen de él está ligado a la gobernanza de las cadenas de suministro y a las decisiones sobre megaproyectos como el Ferrogrão.

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