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La alarmante disminución de los peces migratorios de agua dulce requiere acción urgente

Un informe global revela una caída del 81% en peces migratorios de agua dulce desde 1970. La evaluación, presentada en la CMS en marzo de 2026, urge proteger 325 especies ante presas y pérdida de hábitat.

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Las poblaciones de peces migratorios de agua dulce caen un 81% desde 1970

Un 81% de disminución en las poblaciones de peces migratorios de agua dulce desde 1970 ha sido identificado en un nuevo informe global. La evaluación, presentada en la reunión de la CONVENCIÓN SOBRE ESPECIES MIGRATORIAS (CMS) en marzo de 2026, señala a 325 especies en necesidad urgente de protección coordinada a nivel mundial.

La crisis de las especies olvidadas

Los peces migratorios de agua dulce han sufrido un declive del 81% desde 1970, pero siguen estando infrarrepresentados en las políticas de conservación globales. Solo dos docenas de especies están listadas en el acuerdo de la CMS, a pesar de que cientos más están en alto riesgo. La construcción de presas, la extracción de agua y la pérdida de hábitat están cortando las rutas de migración, impidiendo el acceso a zonas de desove y alimentación. Sin estas especies, los ecosistemas fluviales y las economías locales que sustentan se enfrentan a un futuro incierto.

Una amenaza global para los grandes ríos

La Evaluación Global, presentada en la COP15 de la CMS en Campo Grande (Brasil), identificó 325 especies de peces migratorios de agua dulce que necesitan una atención de conservación urgente. Entre las cuencas más afectadas se encuentran la del Amazonas, el Mekong y el Congo. En el Amazonas, el 80% de las capturas diarias son de especies migratorias, pero las grandes presas como Itaipú y Yacyretá en la cuenca del Paraná bloquean rutas milenarias.

El retroceso de las poblaciones: del Pantanal al Mekong

En Brasil, el pescador retirado Alberto Oriozola recuerda capturar bagres surubim de 3 metros en el río Miranda. Ahora, su yerno, Maycon Lopes da Silva, guía a pescadores deportivos y afirma que «es mucho más difícil». En el Mekong, la pesquería del lago Tonle Sap depende de las migraciones masivas de peces. Sin embargo, ninguno de los países de la cuenca del Mekong es signatario de la CMS, lo que limita la coordinación internacional para protegerlos. En África, la cuenca del Congo y el lago Tana en Etiopía muestran cómo las presas y desvíos de agua están fragmentando los hábitats y reduciendo las capturas.

Antecedentes: el desconocimiento de las migraciones en agua dulce

El informe destaca que la migración en peces de agua dulce no siempre implica grandes distancias. Especies consideradas sedentarias, como la arapaima en Sudamérica, pueden viajar hasta 160 km. La falta de datos en regiones como África impide documentar la magnitud de las migraciones. Tobit Liyandja, investigador en el Congo, señala que «la lista de especies migratorias es ciertamente más larga», pero faltan datos rigurosos.

Implicaciones: un futuro incierto para los ríos y las comunidades

El declive de los peces migratorios de agua dulce amenaza la seguridad alimentaria de cientos de millones de personas. Aunque Brasil emerge como líder en la agenda de conservación, el ritmo de construcción de infraestructuras y el cambio climático aceleran la presión sobre los ríos. Los pescadores, como da Silva, constatan que «pescar solía ser más fácil», mientras los científicos advierten de que, sin protecciones más fuertes, muchas especies y los ecosistemas que sostienen afrontan un futuro incierto.

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