La energía solar impulsa negocios de mujeres en Borneo, pero la desigualdad rural persiste
La electricidad solar en la aldea de Muara Enggelam permite a mujeres emprender negocios de aperitivos y venta online, mientras la adopción rural de renovables en Indonesia se estanca por los subsidios a combustibles fósiles.
La energía solar impulsa negocios femeninos en Borneo, pero persiste desigualdad rural
La energía solar ha permitido a mujeres emprendedoras en Borneo iniciar negocios, aunque la desigualdad energética rural persiste en Indonesia. En la aldea de Muara Enggelam, la electricidad solar estable ha facilitado la creación de pequeñas empresas, como la producción de aperitivos locales y puestos de comida. Sin embargo, a nivel nacional, la adopción de energía renovable en hogares rurales se ha estancado.
El auge solar en Muara Enggelam
En 2015, el ministerio de energía de Indonesia instaló 30 kWp de paneles solares en Muara Enggelam. Para 2024, el sistema se amplió a 80 kWp, suficiente para abastecer a casi 200 hogares. Esta electricidad permitió a mujeres como Asniah y Jam’ah emprender negocios, como la elaboración de amplang, un aperitivo de pescado local, y la gestión de una empresa comunitaria que ofrece servicios bancarios y venta de agua. “Usar una batidora era una preocupación antes porque el combustible se acababa rápido”, explicó Asniah.
El impacto en la vida de las mujeres
La electricidad solar también ha facilitado la carga de teléfonos inteligentes y el acceso a internet, permitiendo a las emprendedoras vender sus productos en redes sociales. Asniah abrió un puesto de comida donde las ventas diarias a menudo alcanzan 1 millón de rupias (casi 60 dólares). “Esto no habría sido posible antes”, afirmó. Además, la gestión de la planta solar por parte de Jam’ah contrasta con la media nacional, donde menos del 5% de los gestores energéticos son mujeres, según el PNUD.
El estancamiento de la transición energética rural
Un informe de Celios y Greenpeace señala que la adopción de energía solar en hogares rurales de Indonesia se ha estancado. El número de aldeas con algún uso de energía solar doméstica cayó un 26,4% entre 2021 y 2024, pasando de 4.176 a 3.076. El informe atribuye este estancamiento principalmente a los subsidios gubernamentales a los combustibles fósiles. “Las zonas urbanas y las provincias con grandes inversiones han mejorado rápidamente, mientras que las regiones orientales y las zonas rurales siguen muy rezagadas”, concluyeron los autores.
Antecedentes: la lucha histórica por la electricidad
La aldea de Muara Enggelam, en la provincia de Kalimantan Oriental, estuvo sin electricidad durante décadas. A principios del siglo XXI, algunos hogares adquirieron generadores diésel, pero estos solo funcionaban de noche, se averiaban con frecuencia y eran mucho más caros que la electricidad de la red urbana. El gobierno indonesio reconoce que 1,4 millones de personas siguen sin electricidad en el archipiélago, lo que dificulta la conexión de comunidades remotas.
Implicaciones de la desigualdad energética
La desigualdad en el acceso a la energía afecta de forma desproporcionada a mujeres y niños. UNICEF estima que la quema de combustibles sólidos en interiores, como el queroseno para iluminación, causa miles de muertes anuales por neumonía en menores de 5 años. Además, la expansión de la energía solar en aldeas como Muara Enggelam no refleja la tendencia nacional: en 2024, la solar representaba menos del 1% de la generación eléctrica del diésel en Indonesia.