El lago Turkana sube 10 metros y desplaza a comunidades en Kenia
El aumento del nivel del lago Turkana, entre 8 y 10 metros en 15 años, ha desplazado a pescadores, inundado infraestructuras y reducido las capturas en el norte de Kenia. Las causas, entre el cambio climático y la presa Gibe III, aún se debaten.
El lago Turkana sube 10 metros y desplaza a cientos de personas en Kenia
El lago Turkana ha subido entre 8 y 10 metros en 15 años, lo que ha desplazado a cientos de personas, inundado infraestructuras y alterado la pesca en el norte de Kenia. El aumento de la superficie del lago, de alrededor del 10%, ha obligado a pescadores como John Esirite a reubicarse hasta tres veces desde 2014. Las causas del crecimiento del lago son debatidas entre científicos y residentes.
El debate sobre las causas del crecimiento del lago
Las teorías sobre la expansión del lago incluyen lluvias más intensas vinculadas al cambio climático y cambios tectónicos o en las aguas subterráneas. Kevin Obiero, del Instituto de Investigación Pesquera y Marina de Kenia (KMFRI), señala que existen dos corrientes de pensamiento: la influencia de las fuertes lluvias y los cambios en el agua subterránea, aunque esta última no se ha investigado a fondo. Kamazima Lwiza, de la Universidad Stony Brook, afirma que la presa Gibe III de Etiopía ha alterado los ecosistemas del lago al controlar el caudal del río Omo y cortar los sedimentos que transportan nutrientes.
Descenso de las capturas y presión sobre la pesca
Los pescadores de la orilla occidental reportan que las capturas han caído significativamente, con menos especies grandes como tilapia y perca del Nilo. Los datos del Servicio de Pesca de Kenia muestran que la producción de pescado pasó de 17.251 toneladas en 2022 a unas 15.600 en 2023. El cambio en los niveles del agua altera las zonas de cría y la distribución de los peces. Además, la sequía ha llevado a más pastores a depender de la pesca para sobrevivir, lo que aumenta la presión.
El legado de proyectos fallidos en Turkana
Detrás de la oficina de la Unidad de Gestión de la Playa de Kalokol se encuentra la fábrica abandonada de Norad, construida en los años 70 para desarrollar la pesca comercial. El proyecto fracasó por la inviabilidad financiera y la corrupción. Samuel Derbyshire, del Instituto Internacional de Investigación Ganadera, describe estas obras como «ruinas de Turkana»: proyectos basados en supuestos fijos sobre comunidades estables y entornos predecibles en una región donde la movilidad es clave.
Datos limitados y nuevas iniciativas de monitoreo
Obiero señala que Turkana es una región con déficit de datos, donde no se realizaban estudios básicos de pesca desde los años 80. Ahora, con financiación del gobierno neerlandés y en colaboración con UNESCO y el Programa Mundial de Alimentos, se está llevando a cabo un proyecto plurianual para construir una base de pruebas consistente. El proyecto combina estudios acústicos, monitoreo de capturas y recolección de datos por parte de las comunidades para guiar una gestión más sostenible.
Implicaciones para el futuro del lago y sus comunidades
Las proyecciones climáticas sugieren que las lluvias en los afluentes del lago seguirán siendo más intensas en los próximos 15 años, lo que podría provocar un mayor aumento del nivel del agua y una mayor expansión de la superficie del lago. El acceso a infraestructuras básicas sigue siendo limitado: solo el 2% de los puntos de desembarco tienen electricidad y el 5% agua potable. La vida de los procesadores de pescado, como Gisele Masambi, se vuelve más difícil con menos capturas y tamaños más pequeños, lo que genera estrés económico en la región.