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El fin de la moratoria maderera amenaza las turberas vírgenes del Congo

El fin de la moratoria de concesiones madereras en la República Democrática del Congo (RDC) pone en riesgo la turbera de la Cuvette Centrale, un ecosistema que almacena 30.400 millones de toneladas de carbono.

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Imagen sin título / Autor no disponible / Mongabay

La turbera del Congo amenazada por el fin de la moratoria maderera

El fin de la moratoria de concesiones madereras en la República Democrática del Congo (RDC) amenaza la turbera de la Cuvette Centrale. En julio de 2021, el consejo de ministros de la RDC apoyó el plan de la ministra de Medio Ambiente, Ève Bazaiba Masudi, para levantar la prohibición de nuevas concesiones, vigente desde 2002. Grupos conservacionistas alertan del peligro para este ecosistema.

El levantamiento de la moratoria y sus riesgos

La moratoria, establecida en 2002 para frenar la corrupción en el sector maderero, no detuvo toda la tala ni la concesión de licencias a empresas extranjeras, como las otorgadas a dos compañías chinas en 2018. Greenpeace África calcula que el anterior ministro de Medio Ambiente permitió 40.000 kilómetros cuadrados de concesiones “ilegales”. Ahora, la decisión de levantar la moratoria es una amenaza, según Irène Wabiwa Betoko, de Greenpeace África, quien afirma que la RDC necesita un plan de protección forestal permanente. Joe Eisen, de RFUK, estima que el levantamiento podría liberar más de 10.000 millones de toneladas métricas de CO₂, equivalentes a casi 200 años de emisiones anuales de Noruega.

Superposición de amenazas en la turbera

El 80% de la turbera del Congo coincide con concesiones de madera, agricultura o petróleo y gas. Las concesiones madereras ocupan el 18% de la turbera. Empresas como Congolaise Industrielle des Bois (CIB) operan en la zona, pero aseguran que nunca talarán en turberas. Sin embargo, grupos ecologistas piden que las turberas sean una “zona prohibida” para cualquier actividad industrial.

Un ecosistema único y vulnerable

La turbera de la Cuvette Centrale, de 145.529 km², se formó hace unos 10.600 años y almacena 30.400 millones de toneladas de carbono. Corneille Ewango, de la Universidad de Kisangani, ha hallado 110 especies de plantas en una sola parcela. Los científicos advierten que el drenaje para agricultura, como ocurrió en el Sudeste Asiático con el aceite de palma, podría liberar ese carbono rápidamente. “Si se seca, los hongos y bacterias tropicales convertirán el carbono en CO₂”, explica Edward Mitchard, coautor de un estudio en la revista Nature.

Implicaciones climáticas y económicas

La RDC y la República del Congo firmaron en 2018 la Declaración de Brazzaville, comprometiéndose a proteger las turberas. No obstante, la decisión de la RDC de levantar la moratoria y abrir nueve lotes para exploración de petróleo y gas choca con ese compromiso. Denis Sonwa, del CIFOR, señala que la financiación internacional, como la del Fondo Verde para el Clima, es crucial para que estos países reciban compensación por conservar el ecosistema. “El foco debe estar en reducir la industria, no en expandirla”, sentencia Joe Eisen.

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