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La intrusion salina en el delta del Mekong enfrenta a agricultores y cientificos

La intrusión salina avanza en el delta del Mekong, enfrentando a agricultores que exigen esclusas contra científicos que abogan por la adaptación. Las soluciones a corto plazo chocan con la sostenibilidad.

Un estanque para almacenar agua dulce en medio del huerto de Khanh Chi.
Un estanque para almacenar agua dulce en medio del huerto de Khanh Chi. / Minh Tran para Mongabay / Mongabay

El delta del Mekong se ahoga en sal mientras Ciencia y agricultores chocan

La intrusión salina avanza en el delta del Mekong y enfrenta a agricultores, que exigen infraestructura, con científicos, que piden adaptación. El río Co Chien, en Vinh Long, registró este año salinidad de 4 partes por mil (ppt) a 55 kilómetros de la costa, el umbral que daña el cultivo de arroz.

Agricultores celebran esclusas frente a la sal

Khanh Chi, agricultora en Nhuan Phu Tan, riega con agua comprada y almacena lluvia en un estanque. Cambió sus cultivos a plantas ornamentales, más resistentes a la sal. Su comunidad inauguró en 2025 la esclusa Cai Hang, de 30 metros y 5,7 millones de dólares, que garantiza agua dulce para 5.200 hectáreas. Un agricultor afirma: “Esta es la primera temporada seca con la esclusa. Las cosas son mucho mejores”. Cada mañana, un funcionario publica la salinidad en un chat grupal. Los vecinos la verifican con sus propios medidores.

Científicos advierten del remedio a corto plazo

Nguyen Thanh Phong, científico de la UICN Vietnam, compara las esclusas con “una pastilla que da alivio inmediato, pero no son un remedio a largo plazo”. Duong Van Ni, de la Universidad de Can Tho, recuerda que hace 200 años nadie temía a la sal. Ahora, un estudio del Banco Mundial en 2024 revela que los hogares expuestos a intrusión salina severa ganan un 17% menos per cápita. Las presas en China y Laos, la extracción de arena y el bombeo de agua subterránea agravan el problema. Los investigadores estiman que las presiones humanas podrían expandir las áreas afectadas por salinidad entre un 10% y un 27% para 2050.

Las esclusas desplazan la sal y dañan ecosistemas

Le Anh Tuan, profesor de la Universidad de Can Tho, explica que cerrar esclusas empuja la sal a otras zonas: “Cuando tapas estos agujeros, el agua sale con más fuerza”. Además, las compuertas eliminan el ecosistema de agua salobre, una zona de transición clave para especies marinas. En 2016, la salinidad avanzó más de 90 kilómetros, destruyó 240.000 hectáreas de arroz y causó pérdidas de 450 millones de dólares. Otro evento grave siguió en 2020.

Resolución 120: adaptarse a la sal, pero sin aplicación

En 2017, Vietnam adoptó la Resolución 120, que reconoce la adaptación como política oficial. En 2022 se aprobó el Plan Regional Integrado del Delta del Mekong (MDIRP), una estrategia unificada. Sin embargo, las reformas administrativas de 2025 reestructuraron ministerios y fusionaron las 13 provincias del delta en cinco, lo que retrasó la implementación. Una versión revisada se aprobó en abril de 2026.

El futuro: entre la promesa de adaptación y la realidad de las obras

El científico Phong señala que la falta de personal capacitado tras las reformas frena el plan. La financiación y la burocracia son otros obstáculos. Raïssa Marteaux, cónsul de los Países Bajos, afirma que el delta “no es los Países Bajos” y que se necesita un aprendizaje mutuo. Por ahora, los agricultores siguen prefiriendo las esclusas, y las autoridades continúan construyéndolas.

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