El Amazonas es resiliente al fuego, pero la pérdida de diversidad sigue siendo una amenaza, según un estudio
Un estudio de dos décadas en la Amazonía brasileña revela que el bosque se regenera tras los incendios, pero en los bordes la diversidad vegetal se reduce hasta un 50,8%, creando un ecosistema más pobre y vulnerable.
Un estudio halla resiliencia del Amazonas al fuego pero pérdida de diversidad
La diversidad de especies se redujo hasta un 50,8% en los bordes del bosque en el sureste de la Amazonía brasileña, según un estudio de dos décadas. Aunque el bosque degradado muestra una alta capacidad de regeneración y no hay señales de transición a sabana, los científicos advierten de la aparición de un ecosistema más pobre y vulnerable.
La regeneración del bosque convive con la pérdida de biodiversidad
El estudio, publicado en abril de 2026 en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, analizó un área de 150 hectáreas en el estado de Mato Grosso. El investigador Leandro Maracahipes, del IPAM y la Universidad de Yale, afirmó: «Nuestro estudio trae un mensaje de esperanza. Demuestra que un bosque altamente degradado puede recuperarse incluso después de muchas perturbaciones». Sin embargo, advirtió que esta regeneración da lugar a un nuevo ecosistema «mucho más pobremás vulnerable a nuevas perturbaciones».
El impacto es mayor en los bordes del bosque
El experimento dividió el bosque en tres parcelas: una quemada anualmente, otra cada tres años y una tercera sin quemar. En los bordes del bosque se registró una pérdida de entre el 31,3% y el 50,8% de la diversidad vegetal. Árboles generalistas y de crecimiento rápido, como Mabea fistulifera y Tachigali vulgaris, reemplazaron a las especies especialistas, más resistentes al fuego y con madera de alta densidad, como Ocotea guianensis y Micropholis egensis. Estas especies especialistas son clave para almacenar carbono y alimentar a la fauna local.
Sin pruebas de sabanización de la vegetación
El estudio no encontró evidencia de que el bosque se esté transformando en sabana, un proceso conocido como sabanización. El investigador Maracahipes explicó que las gramíneas, características de la sabana, no sobrevivieron al cierre del dosel arbóreo. El estudio señala que existe «poca evidencia» de que los bosques degradados por el fuego transiten hacia una sabana persistente, aunque los incendios recurrentes o los cambios climáticos futuros podrían provocar una degradación duradera.
El riesgo de un nuevo ecosistema más vulnerable
El coautor del estudio, Paulo Brando, profesor asociado en Yale, afirmó que la resiliencia ecológica es «extremadamente alta» si se le da una oportunidad al bosque. No obstante, advirtió que la recuperación produce un bosque «muy lejos de un bosque primario». Brando señaló que la estrategia para restaurar áreas degradadas pasa por protegerlas de la presión, creando políticas de prevención y gestión del fuego. Maracahipes concluyó que, al igual que existe una política de cero deforestación, se necesita una política de cero incendios para proteger la Amazonía.