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La OCDE recorta su previsión de crecimiento mundial para 2026 y alerta de recesión

La OCDE rebaja su previsión de crecimiento global al 2,8% para 2026, alerta de recesión si el conflicto en Oriente Medio se prolonga y advierte del encarecimiento del gas y el petróleo.

Los antiguos altos hornos de Schwelgern de thyssenkrupp siguen en funcionamiento en Duisburgo, Alemania.
Los antiguos altos hornos de Schwelgern de thyssenkrupp siguen en funcionamiento en Duisburgo, Alemania. / AP Photo/Martin Meissner / Euronews

La OCDE recorta el crecimiento mundial al 2,8% en 2026

crecimiento mundial del 2,8% en 2026 es la previsión de la OCDE, que alerta de recesión si el conflicto de Oriente Medio se prolonga hasta 2027. La organización rebaja su estimación anterior del 2,9% y advierte del encarecimiento de la energía y la inflación persistente.

Rebaja de previsiones por la guerra en Oriente Medio

La OCDE ha rebajado sus previsiones de crecimiento mundial y ha advertido de que el encarecimiento de la energía, las tensiones geopolíticas y una inflación persistente lastran la economía global. En su actualización trimestral, la organización, que representa a 38 países industrializados, prevé un crecimiento económico mundial del 2,8% en 2026, por debajo de su anterior estimación del 2,9%. Si el conflicto se prolonga hasta 2027, el crecimiento global podría desacelerarse hasta el 2,1%, muy por debajo de la tasa media anual del 3,4% entre 2013 y 2019.

El economista jefe de la OCDE, Stefano Scarpetta, afirmó que «cuanto más se prolonguen las perturbaciones, mayores serán los costes económicos y sociales». Advirtió de que muchos países pueden enfrentarse a una recesión, mientras que una menor inversión, incluida la destinada a industrias intensivas en energía y a la inteligencia artificial, probablemente se traducirá en un mayor desempleo.

Subida de materias primas y riesgo energético

La OCDE destaca incrementos significativos en materias primas clave: gas natural asiático (+80,8%) y gas natural europeo (+43,2%), así como el petróleo y productos relacionados con fertilizantes. Estas subidas amenazan con debilitar el crecimiento y alimentar la inflación en las economías importadoras de energía. El impacto será especialmente intenso en los países en desarrollo, donde los hogares destinan más ingresos a energía y alimentación.

Inflación persistente y tipos de interés estables

La OCDE prevé que la inflación mundial aumente hasta el 4,0% en 2026, frente al 3,4% en 2025, aunque el conflicto terminara pronto. El encarecimiento de la energía, el aumento de costes de producción, las disrupciones en cadenas de suministro y la subida de fertilizantes presionan los precios. Los principales bancos centrales se enfrentan a un difícil equilibrio entre apoyar el crecimiento con tipos más bajos y contener la inflación con una política monetaria restrictiva.

Según la OCDE, se espera que los bancos centrales mantengan estables los tipos de interés oficiales hasta 2026. En 2027, se prevé que la moderación de los precios de la energía permita recortes en países como el Reino Unido, Australia, Colombia, Hungría, Islandia, Turquía, Brasil, Rumanía y Sudáfrica. La OCDE desaconsejó recortes prematuros de tipos para preservar la credibilidad de los bancos centrales.

Europa, vulnerable al gas natural y la energía

La zona euro registrará un crecimiento modesto, pues es una de las regiones más expuestas a los sobresaltos en los precios del gas natural. La OCDE prevé un crecimiento del PIB de la eurozona del 0,8% en 2026, frente al 1,4% en 2025. Si el conflicto se resolviera en los próximos meses, el bloque podría alcanzar el 1,2% en 2027. La zona euro se beneficiará de un mercado laboral resistente y del aumento del gasto en defensa, compensados por una política fiscal más estricta y la retirada del programa NextGenerationEU.

Reino Unido y Estados Unidos: crecimiento a la baja

En el Reino Unido, el crecimiento se moderará del 1,4% en 2025 al 0,9% en 2026, antes de repuntar al 1,1% en 2027. En Estados Unidos, se espera que el crecimiento se reduzca al 2,0% en 2026, frente al 2,1% en 2025.

Inteligencia artificial como punto positivo

La OCDE señala que la inversión en inteligencia artificial sigue siendo una fuente de fortaleza económica. El gasto en infraestructuras de IA contribuyó a apuntalar la inversión, la producción y el comercio antes del conflicto, ayudando a mantener el impulso económico pese al aumento de presiones geopolíticas. Las previsiones se han realizado en un contexto de sólido impulso subyacente, respaldado por la inversión en IA y unas condiciones financieras favorables.

La OCDE añadió que la IA podría aportar un impulso al crecimiento mayor del anticipado. Aunque hasta ahora Estados Unidos lidera la inversión en capital relacionado con IA, otras grandes economías podrían beneficiarse a medida que su adopción se generalice. Sin embargo, una interrupción prolongada del suministro energético podría poner en peligro los aumentos de productividad esperados de la IA, ya que las infraestructuras dependen de un suministro fiable y de insumos de las economías del Golfo.

Antecedentes: contexto de tensiones geopolíticas

La OCDE advierte de que la guerra en Oriente Medio está frenando el crecimiento económico mundial y podría empujar a varias economías a la recesión si el conflicto se prolonga hasta 2027. Las tensiones geopolíticas y el encarecimiento de la energía son factores clave que lastran la economía global.

Implicaciones: recesión en varios países y desempleo

La prolongación del conflicto hasta 2027 podría desacelerar el crecimiento global hasta el 2,1% y empujar a muchos países a una recesión. La menor inversión, incluida la destinada a industrias intensivas en energía e inteligencia artificial, probablemente incrementará el desempleo. Los precios de la energía representan el mayor riesgo a corto plazo, especialmente para economías importadoras y países en desarrollo.

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